Archivo de la etiqueta: Quercus

Botánico de Valencia

Si fuera un árbol urbano me gustaría vivir en el interior de un jardín botánico, cuidado, mimado y protegido de los vandalismos, acompañado por otros árboles de diferentes partes del mundo, visitado y admirado por los amantes de las plantas y de la naturaleza.

bosque_protegidoEntré en el Botánico de Valencia, como se entra en un santuario o en un museo; fuera de sus tapias quedaban el ruido del tráfico, los humos, las prisas, la gente corriendo de un lado para otro. Dentro de ese bosque urbano de unas 4,5 ha donde conviven unos 450 árboles encontré la calma, la sombra fresca, los trinos de los pájaros, el aroma forestal y sobre todo una gran diversidad de árboles (126 especies, según el Catálogo¹), con gran variedad de texturas y colores en la corteza de los troncos, en la forma de las copas, en la densidad del follaje; árboles que cuentan historias de sus linajes antiguos, de su ecología y de su relación con los habitantes de países exóticos.

ZelkovaEl árbol más grande del Jardín es una zelkova del Cáucaso (Zelkova carpinifolia, de la familia Ulmáceas), con 33 metros de alto y un tronco, con más de 5 metros de circunferencia, parcialmente ahuecado. Es un árbol impresionante, a pesar de tener algunas cicatrices de roturas de grandes ramas e incluso ramas sujetas por tirantes.

La zelkova es un relicto de la era Cenozoica (que empezó hace unos 65 millones de años) cuando se extendía por casi toda Europa, en un ambiente templado y húmedo. Formaba parte de un bosque de gran diversidad que fue progresivamente diezmado por el efecto de las sucesivas glaciaciones, que empezaron hace unos 2,5 millones de años. Actualmente sobrevive en bosques de Georgia, Turquía, Irán, Armenia y Azerbaiyán, donde ha sido explotado por su valiosa madera ligera, flexible y resistente a la pudrición; también se valoran las ramas para tutores de vides y el follaje para alimento de ganado. Está calificada como “casi-amenazada” por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (IUCN).

Emparentadas con esta zelkova del Cáucaso existen dos zelkovas endémicas mediterráneas, una en Creta (Z. abelicea) y otra en Sicilia (Z. sicula). Además de otras tres especies en Asia oriental (Z. serrata, Z. schneideriana y Z. sinica); recuerdo un bello ejemplar de la zelkova de China (Z. sinica) con su corteza de parches anaranjados en el Botánico de Roma. Este grupo de especies de árboles relictos que han sobrevivido en diferentes “refugios” climáticos, aislados y separados entre sí está siendo objeto de un programa internacional de jardines botánicos para su estudio y conservación².

¿De dónde vendría la semilla de zelkova que fue plantada en Valencia hace más de 150 años? ¿de Turquía, de Georgia? En su larga vida ha sufrido temporales y arriadas, ha resistido la ciega barbarie de la guerra y aún se mantiene erguido, majestuoso, cuidado por los arboricultores del jardín. Hermoso destino de un árbol, poder morir de viejo, tan insólito fuera de ese recinto protector. Y todavía debe tener bastante vida por delante, si se considera que algunos ejemplares de Georgia o Irán tienen más de 800 años.

Cupressus_torulosaLa segunda atalaya del Botánico es el impresionante ciprés del Himalaya (Cupressus torulosa) con su tronco recto que alcanza 32 m de alto y tiene una circunferencia de 2,8 m. Forma bosques abiertos en las solanas secas del Himalaya, hasta los 3.670 m de altitud. La madera es valorada por su aroma, grano fino, durabilidad y resistencia a la podredumbre; tradicionalmente ha sido utilizada en la construcción de templos budistas y en las tallas de figuras religiosas, también se utiliza como incienso. Algunos bosquetes son protegidos como “bosques sagrados” por los monjes budistas. Es el árbol nacional de Bután, donde le tienen gran estima; los butaneses se identifican con su porte recto y fuerte y la capacidad para crecer en sitios difíciles, escarpados y duros.

Ficus_obscuraEn contraste con estos gigantes, me llamó la atención un arbolillo pequeño pero muy peculiar. Tenía el tronco lleno de pequeños frutos amarillentos, todavía inmaduros. Era un ficus oscuro de Borneo (Ficus obscura) y en mi visita de octubre 2014 tuve la suerte de coincidir con su período de fructificación.

Las plantas son obras de arte vivo, que cambian con el tiempo; se puede visitar un Botánico varias veces al año y siempre se descubre algo nuevo; una flor, un fruto, una hoja otoñal.

Los árboles del género Ficus son un recurso clave para aves y mamíferos de los bosques tropicales. Producen frutos durante casi todo el año, en grandes cantidades, son blandos y con muchas semillas pequeñas, fáciles de coger y de consumir, y son ricos en calcio. Como prueba de esta importancia, se han identificado 990 especies de aves y 284 especies de mamíferos que consumen habitualmente frutos de 260 especies de Ficus distribuidas por todas las zonas tropicales del mundo.

En los bosques malayos los frutos del ficus oscuro son consumidos por 31 especies de aves y 9 de mamíferos. Son grandes consumidores de estos higos el gibón (Hylobates lar), el orangután (Pongo pygmaeus) y diversas clases de ardillas y tupayas. Un solo árbol puede producir hasta 4.000 higos, todo un festín para los animales del bosque.

En la colección de cuercos (especies de Quercus) de Valencia, junto a las especies europeas más familiares como la encina (Q. ilex), el alcornoque (Q. suber) y los robles (Q. humilis y Q. cerris), se podían encontrar otras especies de diversas partes del mundo. Desde Asia habían llegado Q. glauca de Japón y Q. hartwissiana de Georgia, donde forma bosques mixtos con la zelkova. Procedente de América estaban Q. macrocarpa, Q. polymorpha y Q. virginiana, este último es conocido por las películas ambientadas en las plantaciones del sur de EEUU. En conjunto, una pequeña muestra de las más de 500 especies que tiene este género de árboles, tan importante para la economía y la cultura en los países del Hemisferio Norte.

Quercus_anillosUn viejo tronco de roble americano (Q. macrocarpa) es utilizado con fines didácticos para mostrar el crecimiento de los anillos; este ejemplar tenía 86 años cuando murió en 2011. En sus anillos están marcados algunos hitos en la historia de la ciencia y del medio ambiente; por ejemplo, en el anillo formado en 1953 se recuerda el descubrimiento de la estructura del ADN; mientras que el de 1972 marca la primera Cumbre de la Tierra en Estocolmo.

Sterculia_discolorMe sedujo la belleza del árbol sombrero (Brachychiton discolor) con su corteza verde lisa moteada y sus hojas otoñales; este árbol de la familia Malvácea vive en las selvas de la costa este de Australia.

Cuando se visita un Botánico, igual que cuando se vuelve a un museo ya conocido, siempre hay un árbol o una obra de arte que te sorprende o que redescubres. Así me pasó en esa mañana de otoño con este árbol, que no es el más grande ni el más espectacular del jardín, pero me cautivó por el verdor de su follaje traslúcido. Situado entre un grupo de troncos que se elevaban en paralelo, miraba a las copas que se entremezclaban y formaban una envolvente manto verde que me cubría. Una experiencia memorable.

Y el ginkgo (Ginkgo biloba); en ningún  jardín botánico puede faltar este fósil viviente, este árbol tan arcaico y tan elegante, con sus hojas palmeadas que se vuelven amarillas en otoño. También llamado albaricoque de plata, árbol de las pagodas, árbol de Goethe, árbol de los 40 escudos, panda botánico, es el último superviviente de un linaje antiguo que apenas ha cambiado en los últimos 250 millones de años. Casi extinguido en su hábitat natural, solo quedan algunas poblaciones relictas en las montañas de China. Sin embargo, su cultivo se expandió por China, Corea y Japón, plantado en templos budistas y sintoístas. En el siglo XVIII fue introducido en Europa y desde entonces se ha extendido como árbol urbano por la calles y jardines de todo el mundo.

Podría seguir relatando otras historias que me inspiraron los árboles del Botánico de Valencia. La sola mención de sus nombres ya evoca una relación antigua e intensa con habitantes de países lejanos: Angelitos de Argentina, Árbol del dolor de muelas y Ciprés funerario de China, Arbusto de madera de sangre y Pica-pica de Australia, Cafetero de Kentucky, Goma elástica y Palo amarillo de México, Karaka de Nueva Zelanda, Palisandro, Palo borracho y Pimentero de Brasil, Palo de jabón de Chile, Pitósporo de Japón…

Bosque_grafitiLa lista de especies de árboles es muy larga. Animo al lector a que se adentre en ese bosque urbano, que deje atrás las prisas y las preocupaciones cotidianas, y escuche directamente de ellos sus historias.

___________________
¹ Corbera, J., J. Güemes y C. Puche. 2005. Un bosque en la ciudad. El Jardín Botánico de la Universidad de Valencia. Publicaciones de la Universidad de Valencia.
² Kozlowski, G., D. Gibbs, F. Huan, D. Frey, J. Gratzfeld. 2012. Conservation of threatened relict trees through living ex situ collections: lessons from the global survey of the genus Zelkova (Ulmaceae). Biodiversity and Conservation 21: 671-685.

 

Escrito por Teo, jueves 26 marzo 2015.

 

Enlaces

Página web del Botánico de la Universidad de Valencia

Descripción de la zelkova y el ciprés en la web Monumental Trees

Estatus de conservación de la Zelkova carpinifolia según la IUCN

Estatus de conservación de Cupressus torulosa según la IUCN

Revisión sobre los animales que se alimentan de frutos de Ficus

Programa de radio del Bosque habitado, sobre el Botánico de Valencia

Otras entradas de este blog relacionadas:
Visita al Botánico de Roma
Especies de Quercus
Ginkgo
Higueras y ficus

Cuercos

Con una palabra de tres letras – oak – la lengua inglesa define a las más de 500 especies de árboles del género Quercus. En el idioma español tenemos una rica variedad de términos que nombran a las diferentes especies: roble (para Q. robur y Q. petraea), rebollo, melojo o marojo (Q. pyrenaica), encina o chaparro (Q. ilex), alcornoque (Q. suber), coscoja (Q. coccifera), quejigo (Q. faginea y Q. canariensis), quejigueta (Q. lusitanica), etc.; pero nos falta un término que agrupe a todas las especies. Aunque existe la palabra “quercínea”, la alternativa más simple sería castellanizar el término latino Quercus como “cuerco”, siguiendo su transcripción fonética. De hecho, cuerco significa roble o cualquier especie del género Quercus en la Lingua Franca Nova, esa lengua inventada por el psicólogo americano George Boeree en los años 60 del siglo pasado, a partir de las lenguas romances francés, italiano, portugués, español y catalán.

Investigación sobre cuercos

Independientemente del nombre que les demos, los árboles y arboledas del género Quercus constituyen una parte muy importante del paisaje, la economía y la cultura de amplias zonas de Europa, América del Norte y Asia. En México existen más de 160 especies, formando uno de los “centros de diversidad” del género Quercus; el otro centro importante está en China. Mientras, en España crecen 11 especies nativas. Debido a esta importancia reciben una gran atención por parte de los investigadores como se refleja en las publicaciones de libros y artículos científicos.

El último número de la revista Ecosistemas está dedicado a las especies de Quercus. Esta revista, que publica la Asociación Española de Ecología Terrestre (AEET), está en formato electrónico y acceso libre a todos los usuarios de internet.

cover_issue_42_es_ES

En el número monográfico se recogen, además del editorial introductorio, cuatro artículos de revisión y 11 artículos de investigación. En ellos se presentan una variedad de temas: ecología de la dispersión de semillas y regeneración de las poblaciones; fisiología del crecimiento, rasgos funcionales y respuestas a la sequía (uno de los factores limitantes en clima mediterráneo); aplicación de herramientas de la biología molecular para conocer las relaciones de parentesco entre árboles y sus progenies; y distribución de las especies en función del clima y suelo, moduladas por los efectos de la gestión forestal.

La iniciativa de publicar este número colectivo surgió de dos reuniones científicas que tuvieron lugar en 2013 y que ya fueron reseñadas en este blog: un simposio dedicado a los Quercus durante el congreso de la AEET en Pamplona y el Taller (Workshop) celebrado en la Universidad Internacional de Andalucía, en Baeza.

Es impresionante la literatura científica que existe sobre los cuercos. Cada año se publican unos 890 artículos sobre especies de Quercus en las revistas internacionales (indexadas en la Web of Science); una consulta a esa base de datos dio como resultado unos 13.500 títulos. Con tanta información publicada es imposible estar al día en el conocimiento científico internacional sobre los cuercos.

En el análisis de las publicaciones, es interesante observar que casi el 12% de ellas corresponden a investigaciones hechas en España o por científicos españoles. De hecho, España aparece como la segunda potencia en producción científica de temas relacionados con Quercus. A título comparativo, en el área general de la ciencia forestal España ocupa el 11º puesto, más acorde con su posición en el ranking económico mundial (13º según el PIB). ¿Por qué tenemos los científicos españoles esa desproporcionada afición a estudiar los cuercos? Es misión de los sociólogos e historiadores de la ciencia buscar explicaciones a este patrón de la cienciometría.

Ecosistemas Fig 2

Relación de países según el número de publicaciones sobre las especies de Quercus (Marañón et al. 2014).

Cuercomanía

Existe una cierta “cuercomanía” o “cuercofilia” que padecemos o disfrutamos las personas fascinadas y atraídas por todo lo relativo a esos árboles majestuosos, robles, quejigos y encinas, que son símbolos de la fuerza y la resistencia.

La Sociedad Internacional de los Cuercos (International Oak Society) nació como un club de intercambio de semillas (bellotas) para completar las colecciones de arboretos y jardines botánicos. Ahora somos unos 400 miembros de 30 países y la sociedad publica una revista anual, International Oaks, entre otras actividades. Su misión es “promover el estudio, la gestión sostenible, la conservación, apreciación y difusión al público del conocimiento sobre los árboles del género Quercus y sus ecosistemas”.

También está la comunidad de admiradores de estos árboles, que no solo disfrutamos con su vista al natural, también los retratamos, inmortalizamos y subimos las fotos a una galería colectiva en la plataforma Flickr de Internet. El grupo Oak trees: the Quercus club tiene 786 miembros y más de 5.400 fotos subidas a la red. Todo un festín de imágenes. En la presentación del grupo se le rinde tributo al fotógrafo americano Ansel Adams (1902-1984) y sus soberbias fotos de robles californianos (posiblemente Q. lobata o roble del valle) retratados en blanco y negro.

"Oak tree, Sunset City" por Ansel Adams (1962).

“Oak tree, Sunset City” por Ansel Adams (1962).

Para el “cuercómano” es una delicia sumergirse entre las páginas del libro de Peter Young titulado simplemente Oak¹. Uno de esos libros envidiables de los británicos que unen naturaleza y cultura, con un tono divulgativo y ameno. Se pueden pasar las hojas, mirar la fotos y las láminas, repasando la variedad de perspectivas, símbolos e iconos culturales asociados a los robles. Dedica capítulos a los robles en la construcción de casas y muebles, de barcos y navíos de guerra, a sus representaciones en el arte y la literatura, y un interesante capítulo dedicado a “símbolos y supersticiones”.

En la página 139 reproduce una foto del roble (Q. robur) de Guernica (Gernika en vasco), ese símbolo cultural, político y patriótico que ha estado recientemente de actualidad en los medios de comunicación españoles porque ha empezado a perder las hojas antes de que llegara el otoño. Raras veces el estado de salud de un árbol suscita tanta atención. En el Diario Vasco se lee: “los representantes de la Diputación foral de Bizkaia están “preocupados” por la salud de este roble, que permanece y permanecerá en el tiempo como un milenario símbolo de las libertades vascas”.
_______________________
¹ Peter Young, 2013. Oak. Reaktion Books, Londres.

 

Escrito por Teo, jueves 25 septiembre 2014.

 

Enlaces

Diccionario de Lingua Franca Nova
Artículo en Ecosistemas que analiza la investigación sobre Quercus
Editorial introductorio al Monográfico sobre Quercus en Ecosistemas
Reseña sobre el simposio AEET de Pamplona en este blog
Reseña sobre el Taller UNIA de Baeza en este blog
Sociedad internacional de los Quercus
Grupo Flickr de fotografía sobre Quercus
Libro de Peter Young sobre los cuercos
Noticia sobre la salud del árbol de Guernica en ABC
Noticia sobre la salud del árbol de Guernica en Diario Vasco

Robledal de Izki

El azar me llevó al robledal de Quercus pyrenaica en el Parque Natural de Izki, Álava. Sin apenas información previa, elegí la ruta 7 entre las visitas organizadas para los asistentes del  6º Congreso Forestal. Fue un acierto.

Melojo_hojasEl roble melojo, marojo o tocorno (Q. pyrenaica) tiene una distribución restringida a los suelos ácidos del Mediterráneo occidental (España, Portugal, Francia y Marruecos). La biología de este árbol tiene características intermedias entre los robles caducifolios (pierden la hoja en invierno) que dominan los bosques del centro y norte de Europa (como su pariente el roble común, Q. robur) y los perennifolios (con hojas verdes todo el año) que toleran la sequía en las zonas mediterráneas (como su otro pariente, la encina, Q. ilex).

El extenso melojar, que ocupa la planicie arenosa de Izki (con unas 3.500 ha), es uno de los mejores ejemplos de “melojar cantábrico” (según su clasificación biogeográfica). Se encuentra en una zona de transición entre los climas atlánticos y mediterráneo. Viniendo del sur, me sorprendió el porte y los troncos rectos de los melojos, y que a su alrededor no tuvieran una maleza de rebrotes de raíz.

Durante la visita al robledal (el pasado 12 de junio) recorrimos un sendero que atraviesa la Reserva Integral, de unas 40 ha, donde se ha decidido (a partir de 1998) conservar el bosque sin ningún tipo de intervención humana para así preservar su dinámica natural. En este bosque, junto al roble melojo dominante también coexisten robles comunes (Q. robur), hayas (Fagus sylvatica), abedules (Betula pendula), acebos (Ilex aquifolium) y alisos (Alnus glutinosa).

La importancia ecológica de este ecosistema forestal reside en su situación estratégica entre los climas atlántico y mediterráneo. Alberga una fauna diversa y de interés biogeográfico que ha propiciado su inclusión en la red europea Natura 2000, como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC).

Parada informativa junto a la laguna de Lakanduz.

Parada informativa junto a la laguna de Lakanduz.

Proyecto europeo de conservación del robledal

Desde 2011 se están desarrollando una serie de actuaciones dirigidas a la conservación a largo plazo del melojar de Izki y de su fauna y flora asociadas, dentro del proyecto europeo LIFE+ Pro-Izki.

Maqueta de pico mediano mostrada por Jonathan Rubines en la Casa del Parque.

Maqueta de pico mediano mostrada por Jonathan Rubines en la Casa del Parque.

El protagonista emblemático del proyecto (figurando en su logo) es el pico mediano (Dendrocopos medius). Este ave forestal depende de los robles para su alimentación y su cría. Captura insectos en las ramas y entre las cortezas; en ciertas épocas también se nutre de frutos y semillas. Prefiere los bosques maduros con abundantes robles viejos y dañados, en cuyos troncos pueden perforar sus nidos.

El pico mediano es un elemento que enriquece el valor de transición del ecosistema forestal de Izki. Su distribución es eurosiberiana y en España está limitada a la parte norte con bosques caducifolios. Tiene una población estable y muy notable (unas 350-500 parejas) en los robledales de Izki. Por su dependencia de los árboles viejos se considera como una “especie indicadora” de bosques maduros y bien conservados. A pesar de su abundancia no fue posible verlo, aunque sí escucharlo, durante nuestra visita de junio.

Otro habitante del bosque, aún más difícil de ver, es el murciélago de Bechstein (Myotis bechsteinii). Es un murciélago especialista que se distribuye por casi toda Europa, pero con poca abundancia local y está incluida su protección en la Directiva Hábitats. Vive en robledales maduros y forma sus colonias en los nidos abandonados por los pájaros carpinteros; siempre cercanos a puntos de agua permanente donde cazan insectos por la noche. Entre los objetivos del proyecto Pro-Izki está el fomento de la disponibilidad de refugios y zonas de alimentación para esta rara especie de murciélago forestal.

El tercer vertebrado que se pretende conservar y favorecer en el robledal de Izki es la rana ágil (Rana dalmantina). Es una rana forestal que, una vez completada su fase de reproducción en charcas y humedales, pasa el resto del año buscando su comida entre la hojarasca del bosque. Tiene distribución europea, pero en España solo se encuentra en los bosques del norte, en las provincias de Álava, Burgos y Navarra.

Gestión integradora del bosque

En otra zona del Parque, ya fuera de la Reserva Integral, nos mostraron un ejemplo de actuaciones forestales sobre el robledal.

La estructura actual del melojar es bastante homogénea. La densidad es de unos 100 árboles por hectárea; los troncos son rectos y no muy gruesos (entre 20 y 30 cm de diámetro). La edad de la mayoría de los robles se estima entre 80 y 140 años, aunque gran parte son rebrotes de cepa y tienen los sistemas radicales envejecidos. Esta estructura es resultado de la gestión pasada del bosque. Los robles melojos eran cortados para obtener madera que era usada para la construcción de casas, de barcos o traviesas de ferrocarril. Además de abastecer de leña y carbón vegetal a los pueblos cercanos.

Dentro del proyecto Pro-Izki, la “gestión integradora” del bosque pretende proporcionar ingresos (mediante la venta de maderas y leña) y empleo a las poblaciones locales, al mismo tiempo que favorece la conservación de las especies emblemáticas del Parque.

Entre las actuaciones, se favorece la regeneración de los robles por semilla, que dan lugar a árboles más sanos y vigorosos, que vayan sustituyendo a los originados por rebrotes de cepa. También se controla la colonización del haya para mantener el robledal.

Los robles melojos de Izki se encuentran con diferentes destinos. Una parte de los árboles viejos, dispersos por el bosque, son respetados para que sirvan de hábitats a los pájaros carpinteros y otro tipo de fauna que habitan en la madera muerta. Quedan así en el bosque hasta que mueren, se derrumban y se descomponen incorporándose sus elementos a los nuevos robles por el proceso de reciclado de nutrientes.

Marked OakOtros robles, los que tienen porte más vigoroso y troncos más rectos son reservados para el futuro. Estos árboles “de porvenir” son marcados con un punto azul, respetados (por el momento) y serán los productores futuros de madera de calidad, para duelas o para chapa.

Por último, los robles vecinos a los señalados, de menor calidad, son cortados y aprovechados para leña. Su eliminación disminuye la competencia por los recursos y favorece el mayor crecimiento de los robles de porvenir. Por otra parte, la combustión de su madera dará calor y confort a los habitantes de los pueblos que rodean al bosque.

Barricas de roble

Desde el robledal de Izki nos desplazamos a la Rioja Alavesa, junto al río Ebro, siguiendo el destino de algunos de los robles seleccionados para la fabricación de duelas. Allí asistimos al proceso de transformación de la madera de roble en barrica para el vino. Enrique Echepare (Tonelería Quercus) nos explicó los misterios para doblegar al roble “duro y amargo” y convertirlo en un roble “amable” para el vino.

Oak woodLas duelas de roble estaban apiladas y expuestas a la intemperie y se podía observar una gradación de tonos y colores que indicaba su distinto grado de curación y maduración. Durante 18 meses, la madera de roble está expuesta a la acción del aire, el sol, la lluvia y los microorganismos. Va perdiendo el amargor y la astringencia al irse degradando los compuestos (principalmente elagitaninos) responsables de esas propiedades poco amables para el vino.

En el interior de la fábrica, las duelas son tostadas, curvadas y ensambladas formando las barricas. Una vez terminadas, se les graba la marca “Quercus” para recordar su origen vegetal, su vínculo con el poderoso roble.

Quercus barrel

Las barricas están “vivas”, es decir aportan su peculiar sabor y aroma al vino durante los primeros 6 años, luego están “muertas” y sirven solo para almacenar el vino.

Como despedida tuvimos ocasión de probar un vino que combinaba la frescura del zumo de la uva, la energía transformadora de las levaduras y la química del roble en esa alquimia antigua que funde a la fruta y a la madera del árbol. Los átomos y moléculas del roble que pasaron al vino terminaron formando parte de nuestro cuerpo, culminando así la comunión material y cultural con el robledal de Izki.
________________
Agradecimiento: a Luis Alfonso Quintana y Jonathan Rubines (Diputación Foral de Álava), Alejandro Cantero (AGRESTA) y Enrique Echepare (tonelería Quercus) por sus explicaciones y la amabilidad ofrecida durante la visita del 12 de junio 2013.

Escrito por Teo, jueves 25 julio 2013

Parque Natural Izki
Proyecto Life+ Pro-Izki
Grupo Facebook Life+ Pro-Izki
Tonelería Quercus
Visitas de campo del Congreso Forestal Español

Ecólogos en Navarra

La Ecología española goza de buena salud. Durante la semana del 8 al 10 de mayo nos hemos reunido más de 270 ecólogos en el congreso de la Asociación Española de Ecología Terrestre (AEET) en Pamplona. La excelente organización a cargo de Bosco Imbert y su grupo de la Universidad Pública de Navarra han contribuido al éxito de las jornadas en un ambiente riguroso en la ciencia y agradable en lo humano. Las tareas variopintas del ecólogo moderno se ven reflejadas en el simpático logo diseñado por Kukuxumusu para este congreso.

Logo diseñado por Kukuxumusu para el congreso de la AEET.

Logo diseñado por Kukuxumusu para el congreso de la AEET.

En esta reunión de investigadores el “buscador de árboles” encontró numerosas ocasiones para aprender sobre la biología de los árboles y sus interacciones con los demás organismos en los ecosistemas forestales.

Uno de los simposios estuvo dedicado a la ecología de los “quercus” (árboles del género Quercus): encinas, robles, alcornoques y quejigos. La ponencia de Walter Koenig (Universidad de Cornell, EEUU) nos ilustró sobre el fenómeno de la vecería, es decir, la variabilidad entre años y la sincronía entre árboles en la producción de semillas (bellotas), con ejemplos de los “encinos” de California. Destacó la importancia que tiene para la fauna los grandes pulsos de producción otoñal de bellotas por cientos de millones de “encinos”. Desde 1994, cada otoño, Koenig y sus ayudantes recorren California estimando la producción de bellotas en 1.000 árboles repartidos en 19 sitios. La importancia relativa de los factores ambientales (clima y recursos) frente a las presiones evolutivas (saciado de los depredadores de semillas) para explicar la vecería sigue siendo un tema de controversia en ecología.

Dentro del mismo simposio, Mario Díaz (Museo de Ciencias Naturales, CSIC) dedicó su ponencia al sistema “dehesa”, formado por árboles dispersos (encinas y alcornoques) en una matriz de pastizal. El manejo agro-silvo-pastoral ha transformado el bosque original en este tipo de paisaje sabanoide que ocupa más de tres millones de hectáreas en el centro, oeste y sur de Iberia. Gracias a la producción de bellotas en las dehesas se genera carne de calidad (derivados del cerdo ibérico). Sin embargo, este sistema productivo y rico en biodiversidad no es sostenible a largo plazo por la falta de regeneración del arbolado. Se podría favorecer la regeneración de las encinas, mantener la biodiversidad y seguir alimentando al ganado mediante un manejo a escala de paisaje, con manchas excluidas del pastoreo temporalmente.

El simposio sobre la ecología de los “quercus” tuvo además 16 comunicaciones orales y 7 en forma de carteles que trataron diversos aspectos: factores que influyen sobre la regeneración, papel de los dispersores y los depredadores de semillas, ecofisiología de la tolerancia al frío y la sequía, función de las micorrizas, y procesos asociados al decaimiento y mortalidad. La calidad de las investigaciones españolas relacionadas con los “quercus” se refleja en la posición de España como segunda potencia científica (después de EEUU) en la publicación de artículos en revistas indexadas (12% del total mundial) que tratan sobre estos árboles. Hay que tener en cuenta que el género Quercus tiene más de 400 especies que se distribuyen por todo el Hemisferio Norte, con centros de diversidad en México y en China, para apreciar la valiosa contribución de la ciencia española en este tema.

Además del simposio sobre “quercus”, en el Congreso tuvimos otras 9 sesiones paralelas (con un total de 185 comunicaciones orales y 75 carteles) que no se pueden resumir en esta breve entrada. Los árboles fueron el objeto central de estudio del simposio dedicado a la Dendrocronología, la ciencia que escruta los anillos de crecimiento de los troncos para reconstruir el pasado. En el simposio sobre Ecología tropical asistimos maravillados a los estudios de bosques megadiversos donde más de 200 especies diferentes de árboles coexisten en una superficie de 1 hectárea. Pedro Jordano (Estación Biológica de Doñana, CSIC) llamó la atención sobre la importancia de las interacciones ecológicas en los bosques tropicales complejos; por ejemplo, la caza excesiva puede llevar a la “defaunación” de la selva y a una pérdida de servicios ecosistémicos al faltar elementos claves para la polinización y la dispersión de semillas. En conjunto, el Congreso ha servido para afianzar el buen nivel alcanzado por la Ecología en España (ocupa el puesto 8º en la producción científica sobre Ecología y Medio Ambiente, mientras que comparativamente está el 13º en Producto Interior Bruto). Una posición alcanzada por un proceso lento y costoso que puede venirse abajo si no cuenta con el apoyo debido de la Administración y la Sociedad en estos tiempos de crisis económica y de valores.

Cuidemos de los árboles viejos

La sesión “Conservación y gestión de árboles viejos y bosques maduros” formó parte de las actividades abiertas al público dentro del Congreso. Se presentaron dos iniciativas que persiguen la valoración y conservación de los árboles que tienen una edad avanzada. Suponen un nuevo modo de contemplar esos árboles viejos que tradicionalmente se han considerado focos de enfermedades y han sido eliminados por los gestores forestales productivistas.

Visitando un haya trasmocha en Arrazola, Irati.

Visitando un haya trasmocha en Arrazola, Irati.

El proyecto europeo EnArbolar: Grandes árboles para la Vida es una iniciativa conjunta de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente y la Diputación de Valencia que persigue la conservación de los árboles viejos y los bosques maduros en la red Natura 2000 y la Red de Espacios Protegidos de España. Para Bernabé Moya (Diputación de Valencia) “un árbol singular es aquel árbol que cuando desaparece lo echamos de menos”. Son elementos claves del paisaje agroforestal y del urbano, por su papel como reductos de biodiversidad, testigos del cambio climático, dinamizadores sostenibles de las economías rurales y herramientas de educación medioambiental. Sin embargo, se estima que más del 80% de los árboles singulares de España han desaparecido en el último siglo. Para este proyecto es fundamental contar con la participación ciudadana en el cuidado de los árboles viejos que forman parte de la identidad cultural y paisajística de los pueblos.

Oscar Schwendtner (Amigos de los Árboles Viejos de Navarra) resaltó la importancia de los árboles viejos como micro-ecosistemas que albergan una diversidad de organismos (hongos, insectos saproxílicos, pequeños carnívoros y murciélagos). En muchos sitios de Navarra persisten bosques viejos “culturales”, montes huecos que fueron conformados por una gestión tradicional que consistía en el descabezado de los árboles a 2-3m de altura, el trasmocho (poda) cada 10-20 años para leña y carbón, y el pastoreo. Puso como ejemplo las hayas (Fagus sylvatica) trasmochas, centenarias que llevan más de 50 años sin ser podadas; tienen un crecimiento desproporcionado de las ramas en forma de candelabro, y el gran peso de la copa, en especial cuando se acumula nieve, las termina tumbando y descalzando. Con ayudas europeas y del Gobierno de Navarra se están realizando retrasmochos experimentales para conservar algunos de estos árboles centenarios.

Primavera en la Selva de Irati

El broche del Congreso fue la visita a la Selva de Irati, cerca de la frontera con Francia. En este bosque frondoso de más de 17.000 hectáreas las hayas habían despertado del letargo invernal y ofrecían un magnífico espectáculo con sus nuevas hojas, de un verde traslúcido, que captaban con avidez el dióxido de carbono estimuladas por la energía del sol.

Los guías Koldo y Puy (Itarinatura) nos informaron de forma amena sobre la historia, la geología, la fauna y la flora, y también sobre la gestión y las costumbres de los habitantes del bosque. Después de atravesar una zona de prados alpinos nos adentramos en el hayedo de la Reserva de Mendilatz, el territorio del mítico “Basajaun” o señor del bosque. Era impresionante contemplar las hayas de troncos rectos que se elevaban hasta los 30m de altura; alguien estimó que podían tener entre 100-150 años.

Hayedo de Irati.

Hayedo de Irati.

Entre las rocas cubiertas de musgo se extendía un tapiz de herbáceas con hojas lanceoladas y racimos de flores violetas (Scilla lilio-hyacinthus). Estas bulbosas del sotobosque aprovechan el breve periodo primaveral en que las hayas están desnudas y pueden captar luz suficiente para completar su ciclo, antes de que el denso follaje las envuelvan en la penumbra. También vimos en el sotobosque rodales de boj (Buxus sempervirens), cuya madera es muy apreciada para ebanistería y para la fabricación de cucharas. Comentaba Puy que cada tipo de árbol tenía un significado diferente para los habitantes del bosque: con el abedul (Betula alba), árbol típico de las etapas pioneras del bosque, se fabricaban las cunas mientras que la madera del tejo milenario (Taxus baccata) era la más adecuada para el ataúd.

Terminamos la visita en Arrazola admirando unas viejas hayas trasmochas. Sus enormes troncos masivos pero de poca altura parecían esculturas vivientes. Habían sido retrasmochadas (podadas) para evitar su colapso, como parte de un programa de la Junta del Valle de Aezkoa con ayudas del Gobierno de Navarra. Su aspecto contrastaba con las hayas de tronco recto, esbelto que habíamos visto en el bosque de la Reserva.

Final de una semana de Ecología y Árboles en las verdes y frondosas tierras de Navarra.

Escrito por Teo, jueves 16 mayo 2013.

Congreso de la AEET 2013 en Pamplona

Seguimiento de la producción de bellotas en California

Proyecto EnArbolar: Grandes árboles para la Vida

Amigos de los Árboles Viejos de Navarra

Recorridos naturalísticos Itarinatura