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Enebro de Bolonia

Durante un viaje de exploración por la costa del Estrecho de Gibraltar (Andalucía, España), investigando para mi novela Mara y el Enigma del Litoral, descubrí un ejemplar espléndido de enebro marítimo (Juniperus oxycedrus subespecie macrocarpa) y me sedujo de tal modo que le di un papel en mi obra. En el trascurso de la aventura, Mara, la niña protagonista, vive curiosos encuentros con diversos seres y elementos representativos del litoral del Estrecho. Entre ellos, el enebro de Bolonia, con el que establece un diálogo que comienza así:

Y una voz le respondió:
—Parece que estás metida en un buen lío.
—¿Quién eres tú? —preguntó la niña, mirando hacia todas partes.
—El enebro que te da sombra —dijo el árbol, moviendo sus ramas pinchudas.

Mara a la sombra del enebro. Ilustración de Gabriel de la Riva.

Mara a la sombra del enebro. Ilustración de Gabriel de la Riva.

La playa de Bolonia donde vive el enebro de mi historia es una ensenada de cerca de 4 kilómetros de longitud, a orillas del Atlántico, frente a la ciudad marroquí de Tánger, considerada como una de las últimas playas vírgenes del sur de la Península Ibérica.  Está bordeada por sierras y limitada en sus extremos por dos puntas rocosas que se adentran en el mar.

La playa es uno de esos lugares que tienen magia, un toque de gracia, algo que suscita felicidad y que despierta un aprecio inmediato. Y a ello contribuyen a partes iguales el que se haya mantenido poco urbanizada y que todo el entorno natural sea rico y diverso; hoy se encuentra protegida dentro del Parque Natural del Estrecho. Los elementos que crean esa magia son, entre otros, la arena clara y fina, el agua transparente y fresca, el paisaje circundante de sierras que crean un ambiente recoleto, una impresionante duna móvil (declarada monumento natural), un pinar de pinos piñoneros de repoblación y un enebral costero del que forma parte el enebro que me llamó la atención.

Playa de Bolonia

El enebro, mi enebro, está situado a media altura de la duna, en el encuentro con las primeras rocas de Punta Camarinal. Desde lejos destaca por su color oscuro y su silueta peculiar.  Lo que vemos de él es su copa amplia característica, de ramas abundantes  y puntiagudas. No se ve el tronco porque está hundido en la arena, lo que a veces sugiere que sea considerado como  arbusto,  en todo caso es un árbol pequeño.  El tono oscuro del verde destaca y contrasta con el color claro de la arena, y es tan peculiar en los enebros que da nombre a un tono verde de lápices y pinturas  (Juniper green color).

Las especies de Juniperus (que incluyen a enebros y sabinas) son nativas de todo el hemisferio norte; se extienden por Europa, Asia y Norteamérica, con más de 60 especies, algunas arbustivas.  Lo más característico de los enebros, además de las pequeñas hojas aciculares, es el fruto globoso, carnoso y aromático llamado “gálbulo” (o “gálbula” según la Academia de la Lengua Española). Y lo más admirable es su capacidad de prosperar con muy pocos recursos.

En España crecen varias especies de enebro distribuidas por montañas, páramos y llanuras soleadas. El enebro marítimo habita dunas, arenales y acantilados del litoral y es propio exclusivamente de la región mediterránea; además, sus gálbulas son las de mayor tamaño de todas las especies (miden de 1,2 a 1,5 cm), hecho al que hace referencia el término específico macrocarpa (del griego makros = grande y karpos = fruto) y el nombre inglés Large-berry Juniper.

¿Por qué seduce el enebro marítimo?

Igual que la playa de Bolonia tiene un toque de gracia muy relacionado con su virginidad, el enebro también está dotado con una chispa, un don. Su excelencia radica en que los enebros forman un bosque de gran valor ecológico, que solo es posible encontrarlos en entornos litorales vírgenes. El enebral costero es un bosque autóctono de la región mediterránea, pero ha desaparecido de gran parte de la costa por la presión urbanística.  De hecho, la especie está catalogada como especie “vulnerable” por la UICN  (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), lo que significa que tiene una alta probabilidad de convertirse en “especie en peligro de extinción”, y ha sido catalogada como tal por haberse constatado una importante disminución y fragmentación de su área de distribución natural.

Andalucía es la región española que cuenta con más extensión de enebrales costeros, a pesar del elevado desarrollo urbanístico de su litoral. Los mejores reductos de estos bosques se hallan repartidos en una franja discontinua entre El Rompido (Huelva) y Tarifa (Cádiz). La Junta de Andalucía está desarrollando un exhaustivo “Programa de Conservación de Enebrales Costeros”, pero la fuerte ambición urbanística persiste, amenazando la continuidad de su territorio natural.

Los enebrales costeros andaluces más extensos y mejor conservados  están en espacios protegidos. En el Espacio Natural de Doñana, donde en otros tiempos desarrollé mi trabajo como educadora ambiental, hay impresionantes enebros marítimos que mantienen un pulso constante con la fuerza incesante de las largas dunas móviles, sobreviviendo el empuje del viento y la arena, adoptando formas sinuosas y retorcidas que suscitan asombro como obras de arte de la naturaleza. Son enebros alejados de la vida ruidosa de los veraneantes,  solo preocupados de subsistir en la inestable arena que viaja desde el mar. Ejemplares maravillosos de enebros.

Gálbula

Para mí es un privilegio poder acceder a un enebro marítimo centenario, admirar sus cualidades e impregnarme de ellas. La última vez que visité al enebro de Bolonia estaba cuajado de frutos, verdes los jóvenes, purpúreos los maduros de dos años. En realidad es un enebro hembra, los frutos solo se encuentran en los individuos femeninos porque la especie es “dioica”, con separación de sexos. Las gálbulas gustan a tejones, zorros y conejos, así esparcen las semillas. Los frutos tienen un aroma muy intenso que atrae a los animales y se usan para aromatizar la célebre bebida alcohólica llamada “ginebra” en su honor (aunque se utilizan sobre todo los del enebro común, J. communis) y para obtener un aceite esencial muy rico en propiedades curativas.

A pesar de la magia que irradia ese rincón del litoral, es un ambiente difícil para vivir y desarrollarse, sin embargo esta magnífica hembra de enebro muestra su plenitud fecunda. Pese a las penurias y enfermedades sufridas, los vientos de sal y arena soportados, las tormentas capeadas, el enebro sigue ahí junto a la duna, fuerte, resistente, aguantando y sobreviviendo en plenitud. Gracias a él y a otros enebros cercanos una variedad de otras plantas encuentran refugio, hay animales que se alimentan con sus frutos, la arena movible se estabiliza, y el paisaje costero es más bello, más rico, más salvaje y más saludable.

Cuando estoy cerca del enebro siento como si el encaje de ramas fuera una capa vegetal que me va a arropar. Y sus ramas flexibles, que se mueven con la mínima brisa marina, parecen lenguas que quieren contar las miles de historias grabadas durante su larga vida en la resistente madera.

Creo que no soy la única persona del mundo que siente el alma del enebro. Los hermanos Grimm recogieron de la tradición oral un relato fascinante y poderoso en el que un enebro es el personaje central de la narración.

Entonces el enebro empezó a moverse, y sus ramas a juntarse y separarse como cuando una persona, sintiéndose contenta de corazón, junta las manos dando palmadas. Se formó una especie de niebla que rodeó el arbolito, y en el medio de la niebla apareció de súbito una llama, de la cual salió volando un hermoso pajarillo,  que se remontó en el aire a gran altura,  cantando  melodiosamente.
El Enebro*, Hermanos Grimm.

El cuento, en el que el árbol es un elemento simbólico en la trama, me sugiere que en otra época, cuando se gestaron éste y otros relatos orales, los enebros inspiraban confianza a las personas y tal vez veían en su capacidad de aguante una forma de poder mágico. Algo poderoso tienen, doy fe. Solo hay que sentarse cerca de uno de ellos y esperar en silencio a descubrirlo.

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* Modificado a partir de la traducción de Francisco Payarols, de la edición Cuentos completos de los Hermanos Grimm, Editorial Labor, 1957.

Escrito por Rosa, jueves 17 de octubre de 2013.

Ecología y Conservación de Enebrales costeros en Andalucía, por J.C. Muñoz en revista Medio Ambiente, Núm. 46, 2004.

La producción del enebro marítimo en Andalucía, por A. Sánchez Lancha, en Memoria Jornadas “Life Enebro”,  2008, páginas 42-50.

Plan de recuperación y conservación de especies de dunas, arenales y acantilados costeros, Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, 2012, nº 60, págs. 173-182.

Parque Natural del Estrecho

Monumento Natural Duna de Bolonia

Mara y el enigma del Litoral

Gabriel de la Riva, ilustrador de Mara y el Enigma del Litoral