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Madera de lápiz

A diario tocamos maderas y, por el tacto, nos comunicamos con piezas que un día fueron parte de un árbol vivo integrante de un bosque.

Lápiz color maderaNo hay un objeto cotidiano más común, simple, cercano y universal que un lápiz. Un invento sencillo, hecho de la unión íntima de grafito y madera, pero profundo, dado su importante papel en la historia de la humanidad. Fácil de usar, barato y seguro, el lápiz es un instrumento esencial en la alfabetización, la educación y la creación artística y técnica. En la era digital sigue siendo útil y eficaz, coexistiendo, sin peligro de desaparecer, con ordenadores, tabletas y otras herramientas modernas.

El lápiz forma parte de nuestra vida. Usar un lápiz es una experiencia compleja. Engloba la percepción del trazo sobre la superficie del papel, la sensación de tocar y manejar entre los dedos de la mano la pequeña barra de madera con punta mineral y la conexión mental y emocional que emprendemos al escribir o dibujar.

Me inicié en el manejo del lápiz, como es habitual en nuestro mundo desarrollado, en mis comienzos escolares. Recuerdo el intenso olor a lápiz de mi primer aula cuando tenía cuatro años. Ese inconfundible y nostálgico olor a escuela que tenemos grabado en la memoria olfativa. Desde aquella temprana iniciación a la caligrafía nunca he dejado de usarlo. El carácter borrable del trazo del grafito es una de las cosas que más me gusta, saber que lo que escriba no es definitivo, que puedo ser libre de expresar cuanto se me ocurra pues siempre puedo hacerlo desaparecer. Mi forma de pensar es una personalidad de lápiz, tengo madera de lápiz, todos mis trabajos y planes comienzan con un bosquejo a lápiz. Cuando leo libros, subrayo y escribo notas en los márgenes a lápiz. Y escribo mis listas –me encanta hacer listas- de la compra, de tareas, de planes… a lápiz. Prefiero las minas blandas y oscuras, que se deslicen sin tener que forzar yo el trazo, que no marquen el papel por detrás, pero que se lean con nitidez; es un tipo de trazo que va con mi carácter ligero y dudoso. Me incomodan las puntas romas, por eso en mi lapicero siempre están todos mis lápices afilados, dispuestos a escribir en seguida la palabra que irrumpe en mi mente, impaciente por ser escrita.Lápices afilados Me gusta también oír el deslizamiento del grafito sobre el papel, su sonido áspero mineral, primario. Hasta mi caligrafía es mejor a lápiz. Y también disfruto de tenerlo entre mis dedos, de la ligereza y poco peso de la madera, de cómo se acopla a mi mano, y del contacto con mi piel. Siempre me acompaña uno en mi bolso, listo para subrayar o anotar. No sé cuántos habré utilizado en mi vida. He leído que con un solo lápiz se pueden escribir hasta ¡45.000 palabras!, me da vértigo pensar en cuántas palabras habré escrito con todos los que he usado en mi vida.

A pesar de lo mucho que usamos el lápiz, es sorprendente lo poco que sabemos de este gran invento que contiene madera de árbol. Alrededor del lápiz hay muchas historias jugosas que pueden interesarnos a sus admiradores. Pero esas historias las cuentan muy bien en blogs y libros especializados en lápices, que narran detalles de cómo se fabrican, de los fabricantes y sus producciones, de las marcas y modelos más selectos, o de escritores y artistas que crean con lápiz. Yo quisiera reparar aquí en los árboles de los que están hechos los lápices, aspecto del que no suelen informar los fabricantes.

Para fabricar lápices de madera se usan diferentes tipos de árboles con calidades de madera diferentes. Se suelen emplear pinos, enebros, tilos y otros. Pero de todas las especies de árboles para lápices, el Cedro de incienso (Calocedrus decurrens) es la más valorada desde hace tiempo;  su madera reúne cualidades excepcionales para hacer excelentes lápices y probablemente sea la responsable de ese nostálgico olor a escuela que antes mencioné.

Calocedro en la Universidad de Sevilla.

Calocedro en la Universidad de Sevilla.

El Cedro de incienso se conoce también como Calocedro, Libocedro y Cedro de California, región de EEUU de donde es nativo. Su nombre, Calocedro, significa en griego “cedro hermoso”, aunque en realidad no es un cedro (género Cedrus de la familia Pináceas) sino una Cupresácea, muy cercana y semejante a las tuyas (Thuja). Pero sí es hermoso, un gran árbol de porte cónico, que llega a alcanzar buena altura, con ramaje denso y hojas en racimos aplanados que recuerdan a las de las tuyas. La corteza se abre en escamas grandes y puede quemarse como incienso, de ahí su nombre. La madera posee un olor resinoso intenso y peculiar y es muy apreciada por escultores y por los fabricantes de lápices.

Calocedro tronco

La vocación de lápiz del Calocedro se entiende por las excelentes propiedades de su madera: se deja trabajar de forma muy precisa a máquina; la superficie queda muy suave y sin canales de resina, idóneo para que los lápices puedan ser pintados, grabados y lacados sin problemas; permite un afinamiento óptimo de la punta; resiste temperaturas y humedades sin torcerse, combarse, resquebrajarse o encogerse; tiene una buena durabilidad natural lo que equivale a un rendimiento superior; y el añadido de un excelente e intenso olor. Por todo esto el Cedro de incienso es el árbol símbolo del “buen lápiz”.

Para llegar a ser lápiz, un árbol tiene que ser cortado. ¿Cuántos árboles será necesario cortar para satisfacer la demanda de lápices en todo el mundo? He averiguado que un árbol de Cedro de incienso medio produce alrededor de 172.000 lápices y que cada año se cortan 11600 Calocedros para fabricar 2.000 millones de lápices en EEUU. Solo Faber-Castell (marca alemana) fabrica 1.800 millones de unidades al año, según declara en su publicidad. Dejando al lado los números, habría que preguntarse también en qué condiciones se talan esos árboles. Según el blog Timberlines, la mitad de los lápices del mundo se fabrican en China, también son importantes países productores de lápices Brasil, Indonesia, Tailandia e India. También sucede en muchas compañías que, por razones económicas, las materias primas, madera, grafito y cola, provienen de unos países y la fabricación final de los lápices se realiza en otro. No todos los fabricantes cuentan cómo fabrican sus lápices ni cómo tratan a los árboles y al entorno. Hay empresas que talan árboles de crecimiento lento y destruyen bosques viejos, que realizan plantaciones de monocultivos o contaminan las aguas y el aire en el proceso de fabricación. Entre los fabricantes tradicionales, está imponiéndose la tendencia del manejo sostenible de los bosques, acreditados con certificados, y etiquetados como “ecolápices”; también se impone la tendencia a usar otros materiales como los reciclados para evitar la tala de árboles. EcolapicesMe digo y sugiero ser consciente de estas circunstancias a la hora de comprar nuestros lápices, tratar de ser compradores de lápices selectivos y responsables. Y, como usuarios de lápices de madera, usar cada lápiz hasta el final, utilizando un alargador para apurar los gastados de muy pequeño tamaño, difíciles de manejar. Y valorar el lápiz; ver el árbol invisible que fue cortado para ser el lápiz que está en nuestra mano; recordar las caras de ilusión y esperanza de los niños a los que se les regala un lápiz en países desfavorecidos y pensar en cómo lo van a aprovechar.

2. Castell 9000 PencilTomo mi Castell 9000, 3B, del lapicero. Lo huelo, lo palpo y acaricio, y finalmente lo coloco en posición entre mis dedos, consciente de todas las vivencias del árbol encerradas en su madera, vivencias de bosque, de aves e insectos, de vientos, nubes, de estrellas… Escribo, garabateo, me dejo llevar por su poder concentrado… ¿Habrá algún tipo de transferencia madera-piel humana de la que no tengamos consciencia alguna? ¿Entenderán las células de mi mano la información guardada en las células muertas y manipuladas de la madera del Cedro de incienso? ¿Me transfirieron así los lápices mi pasión por los árboles? ¿Me habrán pedido de alguna manera que escriba esta entrada?

Escrito por Rosa, jueves 6 de junio de 2013.

Blog Timberlines sobre el lápiz

Informe impacto ambiental del lápiz

Video de 2011 de General Pencil del proceso de fabricación de lápices 

Video de 2013 de Faber Castell del proceso de fabricación de su producto “ecolápices”.