Escondido en la Ribera

Conozco a los alisos (Alnus glutinosa) desde mis años de estudiante de Biología, sin embargo, cuando en marzo deambulé por el Río de la Miel, en los montes de Algeciras, y los vi con “mis nuevos ojos” de buscadora de árboles percibí en ellos una elegancia genuina que me había pasado desapercibida hasta ahora.

AlisoEl aliso, aliso común, aliso negro o alno, es un árbol bien dotado de cualidades originales pero es poco conocido por las circunstancias de su tipo de vida. Este interesante árbol está especializado en vivir en suelos encharcados o muy húmedos y de aguas limpias, por lo que solo se ven en las riberas de ríos de montaña. Precisamente por su dependencia de la humedad, en mi zona de clima mediterráneo seco, es un árbol más bien desconocido pues vive escondido en los cauces de agua limpia de las sierras y no está expuesto a la experiencia de muchas personas, como sí sucede con otros árboles ribereños como los álamos.

La especie es natural de toda Europa, desde Escandinavia hasta los países mediterráneos, es un árbol típicamente europeo. Pertenece a la familia Betulácea, igual que el mítico abedul.

Otro rasgo peculiar del aliso es que no es un árbol de carácter solitario, sino un árbol de bosque. Suele formar una arboleda con otros alisos, de manera que cuando alcanzan la altura óptima de unos 20 metros, si el cauce es estrecho, las copas de las orillas opuestas se enlazan formando un túnel que recubre el río y crea un ambiente de densa sombra.  Por su imagen parecida a las galerías de minas, a estas arboledas se les llama “bosques de galería”, aunque reciben otros nombres locales como canutos, sotos, etc.  Otros árboles igualmente ribereños como sauces, fresnos y álamos también crean esas galerías boscosas. En el paisaje, estos bosques son fáciles de distinguir por su trazado serpenteante como el río y por su color y apariencia diferente a la vegetación de las laderas,  ya que son árboles caducifolios y muy frondosos  por la humedad de los suelos. En el sur de Iberia el carácter frondoso de las alisedas es particularmente importante, teniendo en cuenta el clima con sequías veraniegas. Lamentablemente estas galerías de árboles han desaparecido de muchos ríos por diferentes causas relacionadas con las actividades humanas.

Bosque_Galería

El Río de la Miel, donde tuve la suerte de volver a reencontrarme con el aliso, es un pequeño río del sur de España, en la provincia de Cádiz, que nace en la Sierra  de Luna a 350 metros de altitud y discurre por 9 kilómetros hasta desembocar en la Bahía de Algeciras. Está integrado en un parque natural (Parque Natural de Los Alcornocales), el paisaje es de gran belleza y su tramo alto alberga un bosque espeso con quejigos morunos, acebos y laureles, especies de gran valor ecológico debido a su abrigada situación entre montañas que proporciona una alta humedad.

Postal_DesembocaduraEl tramo bajo en otros tiempos tuvo una hermosa desembocadura rodeada por espléndidos edificios, como se refleja en las fotos de la época. Perdió, sin embargo, la riqueza natural al ser usado como desagüe de las alcantarillas de Algeciras hasta los años sesenta del siglo XX. En los setenta, para eliminar de la vista las aguas negras y los malos olores, fue encauzado y cubierto, algo indigno para un río de tanta exuberancia. La continuidad de tal situación, entrado ya el siglo XXI, es de lamentar y denota la poca sensibilidad e inadecuada gestión de los gobernantes de la ciudad.

En mi visita de marzo, el tramo medio del Río de la Miel, gracias a la abundante lluvia invernal, estaba rebosante de aguas que corrían, saltaban, fluían ligeras y se remansaban en algunos sitios. En cuanto se alcanzaba la envolvente aliseda, los sonidos irrumpían, a veces un canto, a veces un rumor, otras un gorjeo, un leve murmullo o un clamor de cascada. Mirar el movimiento del agua me dejaba absorta, miraba y sentía la velocidad, la fuerza, la diligencia imparable, la urgencia por llegar al mar; la habilidad para sortear los obstáculos, para elegir el camino más fácil, más sencillo; la transparencia limpia y pura del elemento agua; y en mi contemplación absorta me sentía agua, limpia de pasado y de futuro, diligente en mi fluir hacia el mar de mi destino y alegre como la voz cantarina del agua.

Hojas_de_AlisoEn ese tramo del río, el aliso es el árbol esencial del bosque. Su porte es discreto, sin embargo las hojas son inconfundibles por el verde fuerte y la forma redondeada, aserrada y de punta truncada, también por ser algo viscosas, a lo que debe su nombre científico “glutinosa”. Al comienzo de la primavera, las hojas nuevas tienen una viveza que les hace destacar en la umbría frondosa como farolillos verdes.

Sabemos que las raíces es la parte oculta de un árbol que casi nunca vemos. Sin embargo, en el aliso es bien diferente, porque a sus pies un entramado de raíces reptan, cubren piedras o se aventuran en el agua. Ello es así porque el aliso pronto pierde la raíz principal y le crecen unas raíces secundarias que se extienden en superficie y otras muy profundas que le sirven de excelente anclaje ante las avenidas y riadas. El sistema de raíces emergentes del aliso le confiere una imagen peculiar y sorprendentemente estética, una muestra de la belleza plástica de la naturaleza.

Raíces_del_alisoPero las raíces superficiales son asimismo protagonistas de un hecho importante: tienen unos nódulos donde sucede una de esas asociaciones maravillosas de la naturaleza, en este caso, una bacteria (Frankia alni) fija el nitrógeno del aire para uso del árbol y el árbol le aporta los azúcares que produce con su fotosíntesis. Y con esta relación simbiótica, además del mutuo beneficio, se fertiliza el suelo y se favorece que otras plantas puedan crecer. Las raíces que se extienden por la tierra y el agua aún realizan otra tarea más: filtran y purifican el agua y ayudan a estabilizar las márgenes de los ríos.

La generosidad del aliso no acaba en lo que beneficia a su entorno natural, posee otras virtudes que aprovechamos los seres humanos.

La madera es muy peculiar. Sus características técnicas y estéticas la hacen apropiada para variados usos. Es de un color cambiante, pues tiene tonalidad clara en el momento de cortarla  y al poco tiempo pasa a tener color rojizo. Es blanda,  flexible y algo ligera. Se emplea para ebanistería, escultura, lápices, energía, papel, carbón vegetal, fabricación de zuecos y construcción de cabañas. La madera además posee la particular cualidad de ser resistente al agua, por lo que se ha usado para soporte de palafitos, las viviendas apoyadas en estacas o pilares de madera construidas desde el Neolítico en áreas lacustres y mares tranquilos en Europa y otras partes del mundo. Se cree que los cimientos de diversos edificios de Ámsterdam (Holanda) así como de la ciudad italiana de Venecia, y en concreto del Puente del Rialto, están hechos con madera de aliso.

El aliso es fuente de colores. La corteza, los brotes jóvenes y las inflorescencias proveen con tintes. Según la parte de la planta, la técnica y la época de recogida se obtienen tintes de diversos colores: amarillo, amarillo grisáceo, canela, marrón, naranja, rosáceo, verde, rojizo. La corteza también produce un tipo de tinta entre roja y naranja, así como taninos usados en curtidurías de pieles.

Y como corresponde a un árbol exuberante y pleno, es rico en propiedades curativas. De la corteza se obtienen preparaciones astringentes, antipiréticas y estimulantes, y un componente de pasta de dientes y enjuagues bucales. En algunos lugares es costumbre masticar ramitas de aliso a modo de limpiadores de dientes, igual que con el árbol de Nim en la India al que ya dediqué una entrada. También se usa la corteza o las hojas para curar heridas, inflamaciones, reumatismo, sarna y otras afecciones de piel. Según las crónicas, curanderos antiguos lo usaban para tratar diversos tipos de cáncer. Y las hojas, por su carácter gomoso, se dejan en habitaciones para actuar como pegamoscas.

Cascada

En la tranquilidad recóndita del bosque de ribera, los alisos refugian en su ambiente umbroso a pájaros y otros animales, alimentan a mariposas, enriquecen el suelo con su equipo de bacterias, embellecen el entorno con su arte radicular. Lejos del trasiego humano, esconden su esencia pletórica con elegancia. Y acompañan al agua o son acompañados por ella, por su continuo cantar y contar de historias eternas. Todo esto percibí en el aliso cuando lo miré con mis ojos nuevos.

Escrito por Rosa, jueves 4 de julio de 2013.

Publicación forestal sobre el aliso.
Sendero Río de la Miel.
Entrada sobre el árbol de Nim de la India.
Imagen del Río de la Miel tomada de Picasa, Galería de Rafael Valls.

Un pensamiento en “Escondido en la Ribera

  1. Teo

    Los alisos del Río de la Miel, sin quererlo, han formado parte del debate sobre los efectos ambientales de las captaciones de agua en la última Junta Rectora del Parque Natural Los Alcornocales (8 julio 2013).

    Según el Informe Hidrológico aportado por el Director Conservador, Juan Manuel Fornell:
    “En la mayoría de los puntos de captación inspeccionados no se mantiene un caudal ecológico… Se han observado evidencias de déficit hídrico en especies como el aliso (Alnus glutinosa), que acusan más los daños derivados de períodos de sequía… en localizaciones por debajo del azud.”

    Termina concluyendo el informe: “Se considera prioritario el establecimiento de las medidas necesarias para asegurar un correcto funcionamiento de los ecosistemas de ribera asociados al … río de la Miel … estableciendo los caudales ecológicos…”

    Se puede consultar el informe en:
    http://wp.me/a3cFId-9c

    Noticia sobre el debate recogida por la prensa local:
    http://www.europasur.es/article/algeciras/1560915/la/junta/busca/justificar/cese/las/captaciones/agua/manantial.html

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