Como un árbol

A veces adentrarse en un libro es como penetrar en lo profundo de un bosque. La lectura de Sabia como un árbol, de la psiquiatra norteamericana Jean Shinoda Bolen, es uno de estos casos. Y no solo porque el foco del libro sean los árboles sino también porque nos hace explorar territorios recónditos de nuestra conexión con ellos.

La obra tiene amplitud de miras. Es rica en pensamientos, experiencias e información y  es compleja por la diversidad de perspectivas que entrelaza y la profundidad analítica que alcanza. A través del bosque de páginas, pasamos por parajes abiertos y luminosos y por otros oscuros e intrincados, menos cómodos de transitar. En ese discurrir encontramos distintas cotas de implicación emocional, desde el nivel más descriptivo que nos muestra a los árboles como seres vivos y resalta sus beneficios para el planeta, hasta los aspectos metafísicos, psicológicos y místicos que revelan a los árboles como símbolos extraordinarios que inspiran admiración y sentido de lo sagrado.

La autora rinde un homenaje a los árboles.  A partir del dolor por la pérdida de un pino de Monterrey (Pinus radiata) que cortaron en su vecindario, y apoyada en su extensa experiencia como analista junguiana, incorpora y vincula experiencias e información de muy diversa índole, realizando con ello una introspección en la que los lectores participamos y acabamos sabiendo más de árboles y de nosotros mismos.

En el raudal de asuntos que Bolen comparte, destacan algunos por su función de ejes temáticos sobre los que se asienta el recorrido del libro.  La similitud entre árboles y mujeres es uno de ellos. De hecho, el título original del libro es “Como un Árbol. Cómo los Árboles, las Mujeres y las Personas Árbol pueden salvar el Planeta” (en inglés, Like a Tree: How Trees, Women, and Tree People Can Save the Planet). Y los títulos de los diferentes capítulos hacen referencia a esa semejanza: “Sabia como un árbol”, “Generosas como un árbol”, “Sobrevivir como un árbol”, etc. Jean S. Bolen es una activa feminista, participa en la Comisión ONU Mujeres y ha escrito diversos libros relacionados con la mujer.

El vínculo de las mujeres con los árboles es un tema apasionante que me gustaría desarrollar en este blog, sin embargo en esta entrada he preferido resaltar otras dos grandes ideas del libro, que a mi parecer son las aportaciones más originales e importantes  de la autora.

“Personas árbol”

Escribe Jean S. Bolen que la idea que dio origen a Sabia como un árbol surgió al observar que hay “personas árbol”, es decir personas que, como ella, tienen un sentimiento vivo hacia cada árbol individual, y respeto y empatía hacia los árboles como especie. Es un sentimiento que surge normalmente durante la infancia, inducido por las experiencias tempranas con árboles como subirse en ellos, jugar y esconder tesoros en sus troncos y ramas o cualquier otra forma de experimentarlos y conocerlos.

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La expresión personas árbol no es baladí, tiene mucho sentido. Con ella, Jean Shinoda Bolen trata de hacernos conscientes de la implicación intelectual, emocional y afectiva que mantienen muchas personas con estas admirables plantas y nos invita a preguntarnos si somos de ese tipo de persona. Identificarse como tal confiere valor a nuestros sentimientos y acciones y nos hace ver nuestro vínculo con los árboles de un modo más consistente y comprometido.

El concepto no es nuevo. El biólogo evolucionista Edward O. Wilson, de la Universidad de Harvard, acuñó el término Biofilia en 1984 (en su libro del mismo título). Su teoría sostiene que los humanos sentimos una afinidad innata por todo lo viviente, producto de los millones de años en que el Homo sapiens se relacionó estrechamente con el medio natural, y que de ello se deriva una profunda necesidad emocional de estar en contacto con seres vivos.

“Activismo con corazón”

La intención expresa de Jean S. Bolen al escribir su libro es que los lectores se reconozcan como personas árbol y se movilicen de un modo u otro para actuar en su defensa. Este es el espíritu que guía el libro.

Convencida de que cada persona tiene un cometido en la vida, para que cada uno lo descubra sugiere que meditemos sobre las tres condiciones que debe reunir la causa que nos mueva: que la tarea en la que decidamos volcarnos sea significativa, es decir, tenga verdadero valor en nuestra vida; que haga disfrutar tanto de la propia creatividad como del contacto con otras personas afines; y que esté motivada por el amor. Y lo llama “activismo con corazón”.

Su propio cometido lo define como “escritora activista” que trata de movilizar conciencias para que el mundo actúe a favor del planeta. Se declara convencida de que cada acción tiene un impacto y que contribuye a crear –junto a otras actuaciones individuales– una masa crítica que está segura que provocará un cambio en la forma de pensar colectiva. La escritora ve el activismo como un antídoto a la desesperación y una expresión de la esperanza. En unos tiempos de incertidumbres como los actuales, marcados por una crisis de valores, es reconfortante encontrar una voz con tal convicción en el poder individual; su confianza impregna la obra de entusiasmo y estímulo.

En su afán por alentar a buscar nuestro cometido, Bolen describe algunos ejemplos inspiradores de personas que, en un momento determinado de sus vidas, sintieron una intensa, profunda e inquebrantable motivación para dedicarse a alguna acción concreta en defensa de los árboles. El Movimiento Cinturón Verde, fundado por Wangari Maathai, que ha plantado millones de árboles en Kenia; el defensor de los tejos Allen Meredith en Reino Unido; la activista Julia Butterfly Hill que impidió la tala de una secuoya roja milenaria en California; o el movimiento Chipko de campesinas indias, que abrazándose a los árboles evitó la tala de un bosque en el Himalaya, son algunos de los casos que Bolen admira. Al reseñarlos, profundiza en el modo en que las personas llegan a saber con certeza absoluta qué pueden hacer por los árboles.

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Además de la autora, otras voces iluminan el libro. La recopilación de enseñanzas espirituales y psicológicas de Buda, el Tao, Jung, Hildegarda de Bingen, Thich Nhat Hanh, etc. y también de textos de naturalistas como John Muir, Colin Tudge, Suzuki y otros, contribuye a conocer desde diferentes perspectivas nuestro modo de percibir, comprender y conectar con los árboles, e infunde luz al sentido profundo del activismo.

Quien sienta aprecio por los árboles, se preguntará tras la lectura de este libro hasta dónde llega su afecto y si puede hacer algo más por ellos. Yo también me lo he preguntado. Y este blog es mi respuesta, mi cometido. Cada escrito, cada entrada es mi pequeña acción a favor de un árbol, un bosque o una especie. ¿Y tú, qué puedes hacer por los árboles?

Escrito por Rosa, jueves 14 de noviembre de 2013.

Fuentes:
Sabia como un árbol, 2012, Kairós, Barcelona
Página web de Jean Shinoda Bolen
Wangari Maathai en este blog
Julia Butterfly Hill en este blog
Cartel del Movimiento CHIPKO en blog ecofeminista
Dibujos infantiles sobre el bosque en este blog

3 pensamientos en “Como un árbol

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