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¡Feliz Día de los Bosques!

El 21 de marzo 2013 comienza una nueva tradición: la celebración del Día Internacional de los Bosques. La Asamblea General de las Naciones Unidas ha elegido esta fecha anual para celebrar y sensibilizar sobre «la importancia de todos los tipos de bosques y de los árboles fuera de los bosques». Es interesante observar que también se incluye de forma explícita en esta declaración la importancia de los árboles que se encuentran aislados o en grupo fuera de los bosques.

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¿Por qué dedicar un día a los bosques del mundo? ¿Por qué son importantes? En el último informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) sobre El estado de los bosques del mundo se argumenta que «los bosques y su uso ocupan un lugar central en toda discusión seria sobre el futuro sostenible del planeta Tierra».

La historia de la humanidad es la historia del uso de los bosques y de sus múltiples productos para mejorar la calidad de la vida humana, pero también es la historia de la deforestación. Se estima que hace unos 10.000 años , después de la última glaciación, había unos 6.000 millones de hectáreas de bosque, ocupando un 45% de la superficie terrestre. Durante los últimos 5.000 años, el nacimiento y la expansión de la civilización ha supuesto la pérdida de unas 1.800 millones de hectáreas de bosque, a razón de unas 360.000 ha por año. En la última década,  el crecimiento demográfico y la mayor demanda de alimento, fibra y combustible han acelerado la tasa de deforestación hasta los 5,2 millones de hectáreas por año (una extensión mayor que la comunidad de Aragón). Curiosamente, tanto el crecimiento de la población como la tasa de deforestación aumentan casi en paralelo durante los períodos de desarrollo económico, mientras que se vuelven estables o disminuyen cuando la sociedad alcanza un cierto nivel de riqueza.

La mayor parte de la deforestación actual está teniendo lugar en los bosques tropicales. En la última evaluación de los recursos forestales mundiales realizada por la FAO se estimó una tasa de deforestación neta anual del 0,14% para el período 2005-2010. Pero hay grandes diferencias entre países. En 9 países la deforestación es severa, superando el 2% de pérdida neta de bosques. En el otro extremo, unos 80 países han experimentado un mantenimiento o aumento de su superficie forestal durante los últimos 5 años, incluyendo los grandes países forestales como Rusia, EEUU, China e India, así como la mayor parte de los países de Europa.

Existen dos causas principales de la deforestación y degradación de los bosques. Primera, la tendencia de muchas sociedades a obtener beneficios a corto plazo y no pensar en las generaciones futuras; los árboles tardan en crecer y son una inversión a largo plazo. Segunda, que para las decisiones de gestión solo se valoran los productos forestales que se pueden comercializar en el mercado, sin valorar los costes negativos de la deforestación, ni los beneficios múltiples que proporcionan los bosques.

Para 350 millones de personas, incluidos 60 millones de indígenas, los bosques lo significan todo, representan la base de su subsistencia y supervivencia. Otros 1.000 millones de personas tienen una dependencia directa de los bosques y los árboles para sus necesidades cotidianas. Y más de 2.000 millones de personas utilizan la energía del bosque (leña, carbón vegetal) para cocinar y calentar sus casas. Son beneficios directos que las poblaciones rurales obtienen de los ecosistemas forestales, se denominan servicios ecosistémicos de abastecimiento.

Pero la totalidad de los más de 7.000 millones de habitantes del planeta nos beneficiamos indirectamente de los bosques, aunque muchos vivamos en ciudades y no seamos conscientes de ello. Las 4.000 millones de hectáreas de bosques del mundo son maquinarias fabulosas de fijar carbono mediante la fotosíntesis, retirando gran parte del CO2 que emitimos a la atmósfera por la actividad industrial y que está produciendo un calentamiento global acelerado. Esta función de mitigación del cambio climático, junto con la regulación de la calidad del aire y del agua, y la protección y formación de suelos constituyen los servicios ecosistémicos de regulación.

mapa FAO 2010

Mapa de los bosques del mundo, FAO (2010).

El bosque tiene un valor cultural ancestral que cada vez se valora más como parte del bienestar humano. El reconocimiento de los servicios ecosistémicos culturales del bosque, como el disfrute estético y paisajístico, las actividades recreativas, la identidad cultural y sentido de pertenencia, el conocimiento ecológico local y los valores espirituales, es una de las aportaciones novedosas y originales de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio.

La gestión sostenible del bosque debe tener en cuenta la globalidad de los servicios ecosistémicos que proporciona: de abastecimiento, de regulación y culturales; todos son necesarios para el bienestar humano. El pago a los propietarios de tierras forestales por mantener la salud de los bosques y por proporcionar los servicios ecosistémicos, como la retención del carbono, el suministro de agua de calidad en las cuencas de los embalses, o el mantenimiento de la biodiversidad son nuevas herramientas de política forestal que se están aplicando en algunos países.

Los técnicos de la FAO proponen cuatro estrategias para un futuro sostenible de los bosques del mundo. Primera, mejorar la calidad y cantidad de los bosques plantando árboles e invirtiendo en servicios ecosistémicos. Las plantaciones deben ser adecuadas, preferentemente con especies nativas, deben tener en cuenta las culturas locales y sobre todo deben cuidarse y manejarse para garantizar su éxito a largo plazo. Pueden plantarse árboles en tierras agrícolas, en sistemas agroforestales, en pastizales, en los parques de las ciudades; en todos los casos son inversiones en nuevas reservas de carbono con independencia de su ubicación.

Segunda, promover las pequeñas y medianas empresas basadas en los bosques para reducir la pobreza rural y mejorar la equidad. Es clave favorecer el acceso de las mujeres a la tierra, la educación, la tecnología y los créditos para aumentar la economía rural y el bienestar social.

Tercera, aumentar el valor a largo plazo de los productos de la madera mediante su reutilización y reciclaje. Cuando se recicla el papel o se reutilizan las maderas de muebles viejos o materiales de construcción se alarga su función como almacenamiento de carbono. Favorecer el uso de la madera con fines energéticos siempre que provenga de bosques gestionados de una forma sostenible y se adopten tecnologías eficientes y limpias para transformar la biomasa en calor y electricidad.

Cuarta, mejorar la comunicación y la coordinación entre los diversos sectores y países. Mejorar la coordinación de la cooperación internacional con las poblaciones locales. Facilitar el acceso al crédito en las zonas rurales. Gestionar de forma integrada los bosques, el agua y la energía. Fomentar la educación tecnológica y la investigación forestal.

Piensa globalmente y actúa localmente. ¿Cómo puedes celebrar el Día de los Bosques? Planta un árbol o colabora con alguna organización que lo plante. Pasea por una arboleda o por un parque y observa a esos magníficos seres vivos. Escribe y lee sobre árboles y bosques. Toca algo de madera, a ser posible que tenga certificado de gestión sostenible. Recicla papel y cartón. Busca árboles invisibles en la naturaleza y en la cultura.

Escrito por Teo, jueves 21 marzo 2013

Página de las Naciones Unidas anunciando el Día Internacional de los Bosques

Informe de la FAO sobre El estado de los bosques del mundo

Evaluación de servicios ecosistémicos en Andalucía

Invocar a Nim

De viaje por la India en diciembre de 2010 recalamos en Anantapur, estado de Andhra Pradesh, para visitar la Fundación Vicente Ferrer y conocer in situ los proyectos que desarrolla en ese distrito indio. Uno de los lugares que conocimos fue el centro de Planificación Familiar, un pequeño hospital donde se realizan intervenciones quirúrgicas a mujeres recientemente paridas que no desean concebir más hijos y se ayuda así a regular la tasa de natalidad de la región.

Baño de bebé

Baño de bebé

Llegamos al hospital a la hora justa en la que las abuelas de los recién nacidos bañan a sus nietos al estilo tradicional, mientras las madres convalecientes guardan cama. La forma tradicional india de bañar a los bebés es realmente sorprendente y colorista, todo un espectáculo que nos encantó conocer.

Después de asistir al baño y saludar a las abuelas, nuestra amable intérprete Satya Lakshmi nos condujo por el jardín del hospital hasta un árbol de Nim, y nos contó que cada noche las abuelas se reúnen a su alrededor a rezarle plegarias. Invocan la ayuda del árbol para que sus hijas se restablezcan pronto de las operaciones. El árbol de Nim, nos dijo, tiene numerosas propiedades medicinales y es uno de los árboles sagrados de la India.

Era extraño estar junto al árbol escuchando testimonios de su veneración y observando evidencias de los ritos. A los cuatro lados de la base del tronco, en lo que parecían altares, había unos mandalas pintados en el piso; eran signos indescifrables para mí pero revelaban el dominio de un lenguaje antiguo de comunicación con el árbol por parte de esas mujeres que a mí se me escapaba. La escena me sobrecogía un poco por lo desacostumbrada y a la vez me fascinaba. La idea misma de encontrarme delante de un árbol sagrado me causaba perplejidad. En un intento por comprender el significado de todo aquello, abrí mis sentidos e inhalé profundamente, con el deseo de aspirar junto con el aire la esencia de la invocación a Nim y averiguar su sentido. Mas solo pude registrarlo en fotos y guardar las impresiones en mi memoria, prometiéndome indagar más sobre ese culto cuando tuviera ocasión.

Mandalas al pie de cada altar.

Más tarde, de vuelta del viaje, investigué. Y descubrí que el árbol de Nim corresponde a la especie Azadirachta indica, nativa de India, Pakistán y Bangladesh, una especie extendida por toda la India porque da buena sombra y abastece de múltiples recursos medicinales y otros diversos productos. Neem es su nombre hindi; en inglés es neem e Indian lilac; en América tropical se cultiva y se ha castellanizado el nombre como Nim, también se le conoce como margosa, lila india y paraíso de la India. Es un árbol de la familia Meliácea a la que pertenece el árbol del paraíso (Melia azedarach), una especie ornamental frecuente en las calles y parques de nuestras ciudades.

Árbol de Nim, con cuatro altares blancos en la base del tronco.

Árbol de Nim, con cuatro altares blancos en la base del tronco.

También hallé que se aprovechan todas las partes del árbol: las hojas, flores, frutos, semillas, ramas y corteza. Que las ramitas jóvenes se usan en toda India como cepillos de dientes por sus virtudes para la salud bucal. Y que se le reconoce una gran variedad de propiedades medicinales: antibacterianas, antidiabetes, antiparásitos, antivirales, antifúngicas, insecticidas, antirreumáticas y para combatir afecciones de la piel como eccemas, tiña, caspa, lepra, viruela y sarna. Asimismo el árbol de Nim es considerado un buen purificador del aire y un excelente repelente de insectos. Por todos estos servicios sanitarios, la población  lo valora como “farmacia de la aldea” y “farmacia de la naturaleza”.

Considerando los abundantes recursos para la salud que el Nim aporta, no me extraña que los indios le manifiesten agradecimiento. Si nos trasladásemos por un momento a una zona rural de India donde no hay agua corriente, luz, condiciones higiénicas, farmacia, asistencia médica ni seguro social, podemos entender fácilmente que un árbol que proporciona tantos beneficios para la salud infunda en la gente sentimientos de gratitud. En la sencillez de unas vidas muy dependientes de la naturaleza de su entorno, los seres humanos de la India rural viven la presencia del árbol de un modo muy distinto a nosotros. Desde su perspectiva, parece comprensible que lo estimen como un ser superior, y que le muestren respeto en la forma ceremoniosa a la que están acostumbrados: llevándoles ofrendas y rogándole ayuda y bendición.

Y descubro también que un “gran árbol” en cualquier aldea india es una presencia central que aúna el símbolo de poder de la comunidad y el reconocimiento de la supremacía de la naturaleza. Desde tiempos inmemoriales los árboles y animales han obtenido así el carácter sagrado. Pero los dones materiales o la presencia grandiosa de los árboles no son únicamente los que le atribuyen ese carácter sagrado, sino también la creencia popular de que todas las plantas son seres conscientes con personalidad propia, habitadas por dioses o espíritus divinos. En textos muy antiguos, como los Puranas, aparecen ya leyendas asociadas a los principales árboles venerados en la India desde los tiempos remotos. El árbol de Nim también cuenta con leyendas de este tipo. Una de las que más me ha llamado la atención relata la creencia de que las seis diosas que regulan las enfermedades viven en el árbol, estas diosas  protegen de las enfermedades pero también tienen el poder de provocar afecciones y dolencias a personas de comportamiento pecaminoso, por ejemplo, a quienes mienten bajo su copa. Las mujeres les rezan cuando tienen enfermos en la familia y cuando se extienden las epidemias en los períodos de fuertes lluvias. En sus ritos les cantan plegarias y les dejan ofrendas, especialmente hojas, flores o frutos.

Desde nuestra posición de occidentales, venerar a un árbol suena a ignorancia, creencia, primitivismo y superstición, algo propio de personas sin formación. Sin embargo admito que a mí, europea de España, me maravilla esa relación con el árbol. En cierto modo echo de menos que no tengamos tiempo ni ocasión para agradecer a los árboles lo que nos dan, como si todavía tuviera en mi memoria recuerdos frescos de los ritos que nuestros antepasados europeos mantenían con los árboles tiempos atrás. En nuestra vida cotidiana de hoy, urbanizada, industrializada e informatizada, no somos conscientes de cuántos de los productos que usamos provienen de los árboles. No enfocamos nuestra conciencia totalmente en nuestros actos diarios como respirar, comer, pasear o cualquier otro. Sino que normalmente los realizamos pensando en otras cosas o pendientes de unas pantallas (televisión, ordenador, teléfono móvil…). ¿Quién se acuerda cada día de que el aire que respiramos es mucho mejor gracias al oxígeno que proporcionan los árboles de nuestras ciudades y al dióxido de carbono que fijan?

En la India los árboles no son invisibles. Tienen una presencia notable. Me gustaría que en nuestras latitudes la tuviesen también, porque un gran árbol es un ser extraordinario. No tiene que ser morada de dioses ni de espíritus para que inspire respeto y veneración. Recordemos que un significado de veneración, según la Academia de la Lengua (RAE), es “respetar en sumo grado a alguien por su santidad, dignidad o grandes virtudes, o por lo que representa o recuerda”. ¿Acaso los árboles, como el árbol de Nim, no son seres admirables de sobresalientes cualidades que representan la grandeza de la naturaleza? ¿Y no nos recuerdan nuestra propia grandeza?

Febrero de 2013, en la Revista Informativa de la Fundación Vicente Ferrer del año 2012, leo la noticia de que el centro de Planificación  Familiar de Anantapur, tras 20 años de practicar la cirugía abierta para regular la natalidad, ha sustituido esta práctica por la laparoscopia, que no necesita el ingreso de las pacientes. Por lo que, salvo la sala de intervenciones, el centro se está rehabilitando para convertirlo en una academia de formación profesional para jóvenes. Ya no se podrá contemplar allí la hermosa escena del baño tradicional de recién nacidos. Ni los ritos de las abuelas alrededor del árbol venerado. Y me pregunto qué pasará con él. ¿Invocarán salud a Nim las jóvenes estudiantes para terminar felizmente sus estudios profesionales?

 

Agradezco a la Fundación Vicente Ferrer la inolvidable y gratificante experiencia de conocer los proyectos que desarrolla en Anantapur y animo a los lectores de este blog a que los conozcan. Doy las gracias también a las mujeres indias por respetar a los árboles de Nim.

 

Escrito por Rosa, jueves 14 marzo 2013

Fundación Vicente Ferrer

Veneración a la naturaleza

Descripción de la biología y los usos del árbol de Nim