Flecha al cielo

Apuntando al cielo como una flecha con su figura erguida, afilada, de apretado follaje verde oscuro, el ciprés común (Cupressus sempervirens) invita a contemplar el firmamento y a preguntarnos sobre nuestro destino.  Árbol original por sus rasgos y por su temperamento, el ciprés ha sido considerado desde la antigüedad un emblema vegetal de hondos significados. En el Sur de Europa es el árbol típico de los cementerios, también es frecuente verlo en monasterios y jardines.

Este ciprés (una de las 25 especies de Cupressus), conocido también como ciprés de cementerio y ciprés mediterráneo, es una conífera cupresácea de tamaño medio (20-30m de altura) originaria del Mediterráneo Oriental. Desde allí sus plantaciones se extendieron muy pronto por todo Occidente, especialmente en su forma fastigiada (columnar), que parece ser de origen cultivado.

El ciprés crece nativo en Grecia, Chipre, Irán, Israel, Jordania, Líbano, Libia y Turquía formando bosques mixtos con pinos y enebros. Las civilizaciones antiguas de esas regiones descubrieron antes que nada las bondades de su madera: está entre las más resistentes, dura mucho tiempo, resiste bien el agua y la humedad, no se carcome ni cría gusanos, siempre parece nueva y desprende una agradable fragancia. Las cualidades eran idóneas para cajas y arcas donde guardar los enseres de valor, para barcos, tan necesarios en aquellos tiempos, y también para instrumentos musicales, de modo que los bosques primarios de cipreses se explotaron desde antiguo. Posteriormente el ciprés fue apreciado como ornamental en su forma columnar, sobre todo desde los romanos, y el cultivo se extendió por el resto de la cuenca mediterránea; desde ahí se ha exportado a otros lugares del planeta en tiempos más recientes. En la actualidad, según la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), la especie en estado silvestre está bien extendida aunque muy dispersa en Oriente Medio y no presenta riesgo de extinción.

Consuelo 

La manifiesta longevidad, el verde perenne, la solemne verticalidad con la que se enfila hacia el cielo y la durabilidad y fragancia de la madera lo elevaron a emblema espiritual ya en Grecia y Creta, sus tierras oriundas. “Árbol siempreverde, perenne, longevo y durable” se ha interpretado como un magnífico símbolo de la inmortalidad. Por su firme figura vertical se le ha vinculado con la idea de la muerte, pues semeja un dedo señalando la región de luz hacia donde deben caminar las almas de los desaparecidos.

Cementerio_Sevilla
La relación del ciprés con lo necrológico es muy antigua. El filósofo griego Teofrasto (371-287 a.C.) documentó que el ciprés estaba consagrado al dios de los muertos, Hades (Plutón para los romanos).

Más tarde, autores latinos como Horacio y Plinio el Viejo relataron el uso de las ramas y hojas del ciprés en prácticas funerarias. La tradición funeraria unida al ciprés se puede encontrar en un mito de la literatura clásica. En su obra en verso Metamorfosis, el poeta romano Ovidio narra el relato mitológico de tradición griega Cipariso sobre el origen del ciprés:

Después de perder a Eurídice, Orfeo llegó a una extensa meseta sin sombra alguna, se sentó sobre la verde alfombra de césped y comenzó a tocar su lira, sus tristes notas conmovieron a los árboles de tal modo que aparecieron uno a uno multitud de ellos, de todo tipo, y le dieron sombra. Entre aquella multitud se encontraba el ciprés, árbol ahora, muchacho antes, amante del dios Apolo. Esta es su historia:

En la isla de Quíos, había un enorme ciervo consagrado a las Ninfas, sus abundantes cuernos estaban cubiertos de oro y su cuello adornado con un collar de piedras preciosas. El animal era muy querido por el bello joven Cipariso que lo amaba más que a nada. Un mediodía de verano el ciervo se tumbó a la sombra fresca de los árboles. Cipariso salió de caza y, sin reconocer a su amado ciervo, atravesó al animal con una jabalina. Cuando lo vio moribundo por causa de su lanza, tomó la resolución de morir voluntariamente. Apolo le dijo infinidad de frases consoladoras. Pero él siguió gimiendo y pidió a los dioses guardar luto por todos los tiempos. Cuando ya había derramado toda la sangre en sus interminables llantos, sus miembros empezaron a volverse de color verde, los cabellos a convertirse en una erizada maraña y, después de adquirir una complexión rígida, comenzó a contemplar con una delgada copa el estrellado cielo.

Al verlo el dios Apolo profirió un quejido y le dijo apesadumbrado: “Yo te guardaré luto a ti, y tú acompañarás a los que están en duelo”¹.

Conmovedora metamorfosis del joven doliente en árbol. Lo cierto es que el ciprés común ha mantenido durante siglos el mérito de ser el árbol típico de los cementerios mediterráneos, marcando con sus copas afiladas el lugar donde reposan los muertos. Hay personas que lo rechazan por asociarlo con lo sombrío y funesto, con el concepto de cesación de la vida, quizás porque hace pensar en nuestra propia caducidad o por mera superstición. Sin embargo, si ahondamos en la riqueza de simbolismos que suelen o deben reflejar las necrópolis, descubriremos en el ciprés un árbol incomparable.

En 1885, el abogado y escritor catalán Celestino Ballarat y Falguera publicó Principios de Botánica Funeraria, un original tratado de jardinería en el que argumenta el papel fundamental del simbolismo de los vegetales en los camposantos y describe las especies más idóneas para el diseño del jardín funerario².

Ballarat_coverBallarat defiende que el lugar de reposo para los muertos ha de presentar un aspecto grandioso, semejante a los bosques sagrados de la antigüedad o a los parques de estilo anglosajón, que reproduzca el efecto de los espectáculos naturales, donde los vegetales hablen al corazón de los visitantes.  Fundamentado en la tradición popular, la simbología clásica y el conocimiento de los cementerios antiguos y contemporáneos, el tratado expone las especies idóneas en función de su adecuación a la poética y comunicación que debe primar en un jardín funerario. En un camposanto, el color, la forma, la altura, la perennidad, la fragancia y la disposición de los vegetales deben inspirar sosiego, descanso, paz, consuelo a la melancolía, amor y esperanza. El color verde que aportan los vegetales es un factor simbólico primordial, pues representa la inmortalidad, tanto en relación con la regeneración primaveral como con la perennidad, además la visión del verde es un reposo para la vista de los visitantes ya que es el color de los grandes escenarios de la naturaleza.

Según Ballarat, el ciprés común es el árbol que más significados representa y mejor armoniza con la Botánica funeraria: la recta verticalidad imprime en el ánimo las ideas de gravedad y de reposo y, señalando al cielo con su punta, sirve de guía a las miradas para elevarse a la región de la luz en contraposición con la oscuridad de las tumbas; el color verde oscuro perenne es el que mejor concuerda con la simbólica del verde como emblema de inmortalidad. Su longevidad centenaria representa la duración y la eternidad; por otra parte, exhala una suave fragancia que templa el espíritu. Sus hojas y frutos tienen propiedades antisépticas que también se adecuan a la simbología de la virtud curativa de las plantas funerarias.

En cada región y por cada cultura se han adoptado diferentes árboles con simbología funeraria. En China, se usa con el mismo propósito el ciprés chino o ciprés llorón (Cupressus fúnebres) de ramas colgantes como llantos. A esta especie pertenece el árbol que protagoniza el cuento chino La sombra del ciprés (ver entrada en este blog).

Contemplación

La impronta del ciprés no solo es necrológica. La sosegada figura que anhela el cielo atrae, tal vez como ningún otro árbol, por su simbolismo de ascensión espiritual. Como árbol místico, el ciprés infunde ideas de recogimiento, reflexión, soledad, serenidad y firmeza; se planta en monasterios para inspirar virtud a quienes eligen la vida contemplativa monástica. En Italia, en el convento franciscano de Verucchio vive uno de los cipreses más longevos de Europa, que según se cuenta fue plantado hace ochocientos años.

El Monasterio de Santo Domingo de Silos, en Burgos, cuenta con un ejemplar de ciprés de 1882 que inspiró al poeta Gerardo Diego un soneto cargado de misticismo:

El ciprés de Silos
Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño

Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,

como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos. ³


Ornamento

El ciprés es también un elemento  ornamental típico del jardín mediterráneo. Pero su cultivo se ha extendido a otros lugares del mundo con veranos cálidos y secos e inviernos suaves y lluviosos, como California, Chile, Sudáfrica y Australia; también se ha plantado  en las Islas Británicas y Nueva Zelanda.

Los romanos lo plantaban en sus calles.  Es una especie clásica de las villas italianas, sobre todo en la Toscana, donde forman parte inconfundible de su paisaje; en inglés este árbol recibe los nombres de Italian cypress o Tuscan cypress. El magistral cuadro de Velázquez Vista del jardín de la Villa Médicis, en Roma (de 1630) es un interesante testimonio de cipreses ornamentales en Italia que el artista plasmó con una técnica precursora de los pintores impresionistas.

Vista del jardín de la villa Médicis en Roma, por Velázquez

Vista del jardín de la villa Médicis en Roma, por Velázquez

En cualquier jardín, la fisonomía alargada y oscura de los cipreses crea un contraste con las formas redondeadas y abiertas de la mayoría de los árboles y arbustos, y aporta tranquilidad y ensimismamiento.  Son buenos acompañantes de paseos creativos, estimulando con su sutil fragancia el espíritu y la mente.

El ciprés mediterráneo es un árbol admirable. Mítico, místico y metafísico. Acompañante silencioso de penas y pensamientos. Salutífero y aromático. Maderero navegante de aventuras. Y, transformado en guitarra, músico de timbre flamenco… pero esa es otra historia.

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¹  Texto adaptado de la edición: Ovidio. Metamorfosis. Libro X. Volumen II. Pp. 175-178. CSIC. Madrid. 1988. Traducción de Antonio Ruiz de Elvira.
² Celestino Ballarat y Falguera. Principios de Botánica Funeraria. 1885. Edición facsímil de Editorial Alta Fulla. Barcelona, 1984.
³ Gerardo Diego. 1925. Versos humanos. Editorial Cátedra. Colección Letras Hispánicas, núm. 245.


Escrito por Rosa, jueves 27 de noviembre de 2014.

Género Cupressus.
Estado de conservación de Cupressus sempervirens según la UICN.
Simbolismo del árbol siempreverde en este blog.
Cuento chino La sombra del ciprés en este blog.
Ciprés de San Francisco, en Verucchio, Italia. 
Comentario de texto sobre el poema El ciprés de Silos de Gerado Diego
Vista del jardín de la villa Médicis en Roma, Velázquez, Museo del Prado.

Cambio climático y bosques

Las actividades humanas están cambiando el clima del planeta que nos acoge. Es un hecho que no podemos ignorar. A principios de noviembre 2014 se presentó en Copenhague el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (conocido como IPCC por sus siglas en inglés). El mensaje es preocupante: “la influencia humana en el sistema climático es clara y va en aumento. Si no se le pone freno, el cambio climático hará que aumente la probabilidad de impactos graves, generalizados e irreversibles en las personas y los ecosistemas”.

El Informe de Síntesis (Synthesis Report) del IPCC culmina la evaluación más actual y completa sobre el cambio climático del planeta. Durante los últimos seis años, unos 800 científicos de 80 países han evaluado más de 30.000 informes científicos y han recogido y organizado los principales resultados en cinco volúmenes, que en total suman unas 5.000 páginas¹. Un impresionante esfuerzo de coordinación para alcanzar el máximo conocimiento posible y con el rigor más objetivo sobre el cambio climático, un tema que nos afecta a todos.

La destrucción de los bosques es una de las fuentes principales de emisión de gases de efecto invernadero. Se estima que durante los últimos 250 años (desde la Revolución Industrial) la deforestación y otros cambios de uso del suelo han sido responsables de la emisión acumulada de 180 gigatoneladas² (Gt) de carbono a la atmósfera.

La mayor parte de las emisiones de CO2 se producen por la quema de combustibles fósiles (carbón y petróleo) en la industria y en los transportes. En el mismo período de 250 años esa quema de combustibles fósiles, junto con la fabricación de cemento, han liberado 375 Gt de carbono a la atmósfera. Conviene recordar que el carbón, la principal fuente de energía durante la Revolución Industrial, es un producto de los bosques antiguos que dominaban el planeta durante el Carbonífero (hace 300-350 millones de años), que secuestraron el carbono de la atmósfera y lo almacenaron en esa forma de alto contenido energético.

Los bosques actuales tienen un papel crucial en la captación de CO2 y su fijación en forma de biomasa, y de compuestos orgánicos en el suelo forestal. Los ecosistemas terrestres han removido de la atmósfera unas 160 Gt de carbono durante los últimos 250 años.

La importancia de los bosques en la mitigación del cambio climático fue reconocida durante la Cumbre del Clima que tuvo lugar en Nueva York el pasado mes de septiembre, organizada por las Naciones Unidas.

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Declaración de Nueva York sobre los Bosques

Por iniciativa de Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU, en la Cumbre del Clima se firmó la Declaración de Nueva York sobre los Bosques, que a continuación se transcribe.

Los bosques son esenciales para nuestro futuro. Más de 1,6 millones de personas dependen de ellos para obtener alimentos, agua, combustible, medicinas y para sus formas de vida y sus culturas tradicionales. En los bosques se halla aproximadamente un 80% de la biodiversidad terrestre y desempeñan un papel vital en la protección del clima mediante la captura de carbono de forma natural. Sin embargo, cada año un promedio de 13 millones de hectáreas de bosques desaparecen, a menudo con efectos devastadores sobre las comunidades y los pueblos indígenas. La destrucción de los bosques naturales para la producción de materias primas (como soja, aceite de palma, carne y papel) es responsable de aproximadamente la mitad de la deforestación mundial. Por otra parte, la infraestructura, la expansión urbana, la obtención de energía, la minería y la recolección de leña también contribuyen en mayor o menor grado a la pérdida forestal.

Compartimos la visión de reducir, detener y revertir la pérdida de bosques a nivel global, mientras que al mismo tiempo se mejore la seguridad alimentaria para todos. La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la deforestación y el aumento del secuestro de carbono con la restauración forestal serán extremadamente importantes para limitar el calentamiento global en solo 2°C. De hecho, los bosques representan una de las soluciones mayores y más efectivas económicamente de las que están disponibles hoy en día para frenar el cambio climático. Las acciones para conservar, gestionar de forma sostenible y restaurar los bosques pueden contribuir al crecimiento económico, a la reducción de la pobreza, al estado de derecho, a la seguridad alimentaria, a la resistencia climática y a la conservación de la biodiversidad. Estas acciones también pueden ayudar a asegurar que se respeten los derechos de los pueblos indígenas dependientes de los bosques, así como a fomentar su participación y la de las comunidades locales en la toma de decisiones.

Con nuestros diversos mandatos, capacidades y circunstancias, colectivamente nos comprometemos a hacer lo que nos corresponde para lograr los resultados que se mencionan a continuación. Actuaremos en una alianza colectiva, asegurando además que haya incentivos económicos fuertes y a largo plazo que sean proporcionales con el tamaño del desafío.

• Reducir la tasa de pérdida de bosques naturales a nivel mundial, por lo menos a la mitad para el año 2020, y hacer esfuerzos para detener totalmente la pérdida de bosques naturales para el año 2030.
• Apoyar y ayudar a cumplir el objetivo del sector privado de eliminar la deforestación causada por la explotación de productos agrícolas, tales como el aceite de palma, la soja, el papel y los productos de carne vacuna, a más tardar para el año 2020, reconociendo que muchas empresas tienen metas aún más ambiciosas.
• Reducir significativamente la deforestación derivada de los otros sectores de la economía para el año 2020.
• Apoyar las alternativas a la deforestación impulsada por las necesidades básicas (tales como la agricultura de subsistencia y la dependencia de la leña para energía), de manera que alivien la pobreza y promuevan el desarrollo sostenible y equitativo.

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Deforestación en el Río Chagres, Panamá. Foto: Tomas Munita; National Geographic.

• Restaurar 150 millones de hectáreas de tierras degradadas y de tierras forestales para el año 2020 y aumentar significativamente la tasa de restauración a nivel mundial a partir de entonces, restaurando al menos otras 200 millones de hectáreas para el año 2030.
• Incluir objetivos ambiciosos y cuantitativos de conservación y restauración forestal para el año 2030 en el marco del desarrollo global post-2015, como parte de los nuevos objetivos internacionales de desarrollo sostenible.
Acordar en el año 2015 la reducción de las emisiones derivadas de la deforestación y de la degradación de los bosques como parte de un acuerdo climático global post-2020, de conformidad con las normas acordadas a nivel internacional y en consonancia con el objetivo de no superar el calentamiento en 2°C.
• Proporcionar apoyo para el desarrollo y la implementación de estrategias para reducir las emisiones forestales.
• Premiar a los países y jurisdicciones que tomen medidas para reducir las emisiones forestales, especialmente a través de políticas públicas para aumentar los pagos por la reducción de emisiones verificadas, y en el abastecimiento de materias primas para el sector privado.
• Fortalecer la gobernanza forestal, la transparencia y el estado de derecho, al mismo tiempo que se empodera a las comunidades locales y se reconocen los derechos de los pueblos indígenas, especialmente los relativos a sus tierras y recursos.

El logro de estos resultados podría reducir las emisiones entre 4,5 y 8,8 gigatoneladas de carbono por año para el 2030. Al trabajar en colaboración, podemos lograr estos objetivos y trazar un nuevo rumbo hacia la conservación, la restauración y la gestión adecuada de los bosques para el beneficio de todos. Invitamos a otros a unirse a nosotros en el compromiso de un mundo donde las personas y los bosques crezcan juntos.

Quién apoya y quién se abstiene en la Declaración

La declaración no supone un compromiso legal de los firmantes pero es un posicionamiento público con vistas a la decisiva Conferencia de París en diciembre 2015 (la llamada COP 21, es decir la Vigésima Primera Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático).

Representantes de 32 países firmaron la Declaración: Estados Unidos de América, Canadá, Unión Europea (además del representante europeo apoyaron la declaración algunos países importantes como Alemania, Francia, Reino Unido, Dinamarca, Holanda y Noruega); entre los países latinoamericanos firmaron México, Chile, Colombia, Perú y República Dominicana; de los firmantes de Asia destacan Japón, Corea del Sur, Indonesia, Filipinas y Vietnam; y de África Kenia, República del Congo y Etiopía.

Entre los grandes ausentes están los emergentes BRICS, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica; tampoco firmaron algunos países americanos importantes (además de Brasil) como Argentina o Venezuela; otros ausentes destacados fueron Australia y Nueva Zelanda, y los países del sur de Europa – España, Portugal, Italia y Grecia –.

Por otra parte, firmaron los representantes de 20 gobiernos regionales; tres regiones de Brasil (Acre, Amapa y Amazonas) compensaron la ausencia del gobierno central. El gobierno de Cataluña compensó la ausencia de España (aunque estuviera representada por la Unión Europea). Cinco gobiernos regionales de México y cinco de Perú confirmaron el compromiso de sus respectivos países.

Es muy relevante que la Declaración estuviera firmada por 40 empresas multinacionales que se abastecen de materias primas cuya obtención pueda estar relacionada con la destrucción de bosques. Algunas tan conocidas como Danone, Kellogg´s, McDonalds, Nestlé, Unilever, L´Oreal, Yves Rocher y Johnson & Johnson.

Por último, también firmaron 65 Organizaciones de la Sociedad Civil (CSO, de las siglas en inglés), incluyendo 16 agrupaciones de Pueblos Indígenas y conocidas organizaciones conservacionistas como la International Union for Conservation of Nature (IUCN) y la World Wildlife Fund (WWF).

La Declaración lleva asociada una Agenda de Acción (voluntaria) que sirve de guía a gobiernos, empresas y organizaciones para cumplir los objetivos. Por ejemplo, las CSOs pueden “educar al público a través de campañas de concienciación para promover el consumo y la producción sostenible”. Específicamente, limitando el consumo de productos asociados con la deforestación y favoreciendo a las empresas que adopten la política de cero-deforestación.

Otro futuro es posible

Sabemos con bastante certeza cómo está cambiando el clima y tenemos herramientas para predecir lo que puede pasar en el futuro próximo. En el Informe del IPCC se plantean opciones para que los impactos del cambio climático permanezcan en un nivel controlable. Incluyen medidas de mitigación o políticas para reducir la concentración de gases invernaderos en la atmósfera y aumentar los sumideros de carbono, combinadas con iniciativas y medidas de adaptación para reducir la vulnerabilidad de los sistemas humanos y naturales a los efectos del cambio climático.

Mediante políticas de desarrollo sostenible que combinen medidas de adaptación y mitigación se conseguirá reducir el impacto del cambio climático (siguiendo trayectorias resilientes al clima) y alcanzar las situaciones de menor riesgo dentro de los futuros posibles (ver esquema del IPCC).

Esquema IPCC 2014 futuros

Esquema de la situación actual del planeta y las diferentes trayectorias que resultan de una secuencia de decisiones colectivas, hacia los futuros posibles con mayor o menor riesgo (IPCC, 2014a, pág.88).

Ese cambio debe ser colectivo y universal. Es necesaria una acción coordinada de todos los países para cambiar a una economía global de cero-emisión de carbono. Hace unos días, Xi Jinping ponía fecha por primera vez (aunque lejana, 2030) para comenzar a reducir las emisiones de gases con efecto invernadero en China, el primer país emisor de CO2. Un primer paso que despierta cierto optimismo con vista a las negociaciones de París 2015.

Los árboles son nuestros aliados, siempre lo han sido. Actuando de manera invisible remueven constantemente el dióxido de carbono de la atmósfera y lo convierten en hermosas formas vivientes de hojas, troncos y raíces. Construyamos entre todos ese utópico “mundo donde las personas y los bosques crezcan juntos”, como propone la Declaración de la ONU.

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¹ El Quinto Informe de Evaluación del IPCC consta de cinco volúmenes que están disponibles en la web del IPCC:
• IPCC (2013). Climate Change 2013: The Physical Science Basis. Contribution of Working Group I to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge University Press, Cambridge, RU, 1535 págs. (Resumen en español).
• IPCC (2014a). Climate Change 2014: Impacts, Adaptation, and Vulnerability. Part A: Global and Sectoral Aspects. Contribution of Working Group II to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge University Press, Cambridge, RU, 1132 págs.
• IPCC (2014b). Climate Change 2014: Impacts, Adaptation, and Vulnerability. Part B: Regional Aspects. Contribution of Working Group II to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge University Press, Cambridge, RU, 688 págs.
(Resumen en español de las dos partes).
•  IPCC (2014c). Working Group III. Mitigation of climate change. WGIII Assessment Report 5. Final Draft, 2108 págs. (Documento sin publicar; Resumen en inglés).
• IPCC (2014d). Climate Change 2014 Synthesis Report. Longer Report. Adopted 1 November 2014, 116 págs. (Documento sin publicar; Resumen en inglés).

² Una gigatonelada (Gt) de carbono es igual a mil millones de toneladas o siguiendo el Sistema Universal, igual a un petagramo (Pg), es decir mil billones de gramos.

 

Escrito por Teo, jueves 20 de noviembre de 2014.

 

Enlaces

Comunicado de prensa del IPCC sobre la Reunión de Copenhague, 2 noviembre 2014 (en español)

Quinto Informe de Evaluación del IPCC.

Cumbre del Clima de Nueva York, septiembre 2014. Resumen para la prensa.

Declaración de Nueva York de los Bosques y Plan de Acción (en inglés).
Texto de la Declaración en español.

Noticia sobre el acuerdo de China y EEUU para frenar el cambio climático,

Acuerdo China-EEUU sobre cambio climático, Beijin 12 noviembre 2014 (en inglés)

Nuestra Señora del Roble

Paseando por arboledas, a veces llego a lugares en los que de repente siento una indescriptible impresión que me obliga a detenerme. Puede que sea la majestuosidad de un árbol concreto que parece hablarme, o bien la luz, o la atmósfera como de encantamiento que suscita un recoleto grupo de árboles. Lo cierto es que me siento traspuesta; mi mente se acalla de inmediato y mi ánimo da como un salto hacia dentro, donde reside mi consciencia más profunda de ser; me sumerjo en un repentino éxtasis ante la belleza conmovedora de los árboles.  En esos momentos puedo comprender la admiración y reverencia que sintieron por los árboles los pueblos antiguos, pues su poder silencioso me alcanza.

Un día de primavera, explorando las arboledas alrededor del pueblo de Constantina (Sierra Norte de Sevilla), descubrí la ermita de la Virgen del Robledo. Ya conocía advocaciones de la Virgen relacionadas con el mundo vegetal, sin embargo, desde que escribo este blog, era la primera vez que me encontraba en un lugar concreto donde se había manifestado esta misteriosa relación Virgen-Árbol. La visita al santuario me indujo la reflexión sobre el vínculo espiritual de los árboles y arboledas con la figura de la Virgen María en la tradición católica y su hipotética conexión con veneraciones a los árboles sagrados de los tiempos precristianos.

Ermita_Robledo_Constantina

En la religión católica la Virgen María recibe muchos nombres complementarios o advocaciones que la relacionan con árboles. En esos casos los nombres de árboles o de formaciones boscosas se añaden a “Virgen”, “Santa María” o “Nuestra Señora”. El origen de estas denominaciones casi siempre está vinculado a apariciones de la Virgen sobre las ramas de algún árbol o a los hallazgos de imágenes marianas escondidas en oquedades de troncos. Son sucesos envueltos en cierto misterio que suelen ir acompañados de episodios milagrosos y del inicio de una fervorosa devoción popular, con la consiguiente edificación de una ermita o santuario en el lugar arbolado.

El culto a estas advocaciones marianas relacionadas con sitios boscosos o con algún árbol, está bastante extendido por Europa y América. En España, se puede encontrar toda una variedad de advocaciones arbóreas de la Virgen, que son usadas como nombres propios de mujeres y niñas.  Como ejemplos de nombres con árboles, se pueden citar la Virgen del Pino, del Olmo, del Sauce, del Fresno, del Enebro, de la Sabina, de la Palmera (o de la Palma), de la Higuera, del Almez y del Tejo; y de nombres con arboledas, la Virgen del Hayedo, de la Olmeda, del Pinar y del Enebral. También existen advocaciones relativas a especies cultivadas como la Virgen del Castaño, del Cerezo, del Manzano, de la Oliva, del Olivar, del Avellanar y de la Nuez¹.

Los árboles que más veces aparecen en las advocaciones marianas son los cuercos (especies del género Quercus), tanto los robles (Virgen del Roble, del Robledo, de la Carballeda, del Carballo, del Rebollet y del Roure), como la encinas (Nuestra Señora de la Encina, del Encinar o del Carrascal). Hay que recordar que en Europa el roble era venerado como árbol sagrado durante los tiempos precristianos.

Me he detenido a explorar con más  atención tres ejemplos de esta asociación de la Virgen con el roble. La más cercana es la Virgen del Robledo de Constantina (en la provincia de Sevilla donde resido, en España), la segunda es Nuestra Señora del Roble, al otro lado del Atlántico, en México, y por último, María del Roble en Alemania. Tres historias diferentes pero con mucho en común.

Virgen del Robledo, Constantina, España

La leyenda cuenta que:

Virgen del RobledoEn el  paraje conocido como “El Robledal”, un joven pastor llamado Melchor estaba cuidando sus ovejas y de repente vio en un roble un intenso resplandor, al acercarse  descubrió a la Virgen María encima de las ramas del árbol.  Fue a contarlo al pueblo, pero nadie le creyó y el cura de la parroquia le pidió alguna prueba. El pastor volvió hasta el roble y la Virgen le dijo que cuando regresara al pueblo los vecinos se habrían curado de la peste bubónica, que entonces azotaba a la villa, y que ante el sacerdote se descubriera el pecho. 

Cuando llegó a Constantina le dijeron que los enfermos habían sanado y, al encontrarse con el cura, se descubrió el pecho y tenía una rosa grabada en su piel. Entonces, todos los vecinos del pueblo se dirigieron al árbol de la aparición a rezarle a la Virgen. Poco después, en ese lugar se levantó una pequeña ermita para darle culto. La imagen, tomó el nombre de la arboleda “Virgen del Robledo” y con el tiempo se convirtió en la Patrona de la localidad.

La Hermandad de Nuestra Señora del Robledo de Constantina data de antes de 1568. La primera imagen de la Virgen fue destruida en 1936 (durante la Guerra Civil); en 1937, el imaginero Castillo Lastrucci realizó una talla que es la que hoy se conserva.

Cada agosto la Virgen es trasladada desde la ermita a la parroquia de la villa y el último sábado de septiembre se le devuelve a su ermita en romería popular.

Nuestra Señora del Roble, Monterrey, México

La leyenda cuenta que:

En 1592, el misionero franciscano Fray Andrés de León, antes de salir a evangelizar una tribu cercana, colocó una imagen de la Virgen en una oquedad de un roble para protegerla de las incursiones de los indígenas nómadas hostiles. Poco después, el ataque de tribus próximas o la rebelión de los indios evangelizados obligó a los misioneros y conquistadores a abandonar la misión a toda prisa sin recoger la imagen, que quedó allí abandonada. 

Años más tarde, alrededor de 1626, cuando ya se había fundado la ciudad de Monterrey (México), una pastorcita que cuidaba un rebaño de cabras oyó que la llamaban insistentemente desde un roble y se acercó con curiosidad al lugar de donde procedía la vocecilla misteriosa. Para su sorpresa, encontró en la oquedad del tronco la pequeña imagen de la Virgen María envuelta en luz  y desprendiendo un suave olor. Rápidamente corrió y avisó a sus padres y al cura, quien se convenció de la veracidad de la manifestación de la Virgen y pidió a sus feligreses que llevaran en procesión la imagen mariana a la iglesia parroquial. 

Mural Basilica del Roble 2

Pero a la mañana siguiente la Virgen no estaba en la parroquia, sino que había vuelto al mismo hueco del roble donde la niña la hallara. El hecho se repitió tres veces, por lo que finalmente decidieron edificar un templo donde estaba el árbol.

Hoy, en el lugar de la primera capilla, existe la basílica de Nuestra Señora del Roble, con el campanario más alto de todo México, donde se sigue venerando la misma imagen que encontró la pastorcilla hace 400 años. La figura es una pequeña escultura de 58 cm, hecha de una mezcla de corazones de maíz y bulbos de flores, el material que usaban los escultores indígenas del siglo XVI.

La Virgen de Roble también es conocida como la Virgen de la Frontera, la Reina del Norte y la Virgencita Reinera porque a ella no solo acuden devotos de Monterrey sino de todos los pueblos fronterizos que vienen a pedirle protección y consuelo. Tiene dos fiestas, la de mayo, por su coronación,  y la del 18 de diciembre, como Patrona de Monterrey.

María del Roble (Maria Eich), Planegg, Alemania

En la región alemana de Baviera, a 32 km al sur de Múnich, en el municipio de Planegg, se encuentra un santuario dedicado a María del Roble (Maria Eich en alemán). La ermita se encuentra en un área forestal recreativa (Kreuzlinger Forest), en mitad de una arboleda de robles y tilos. Esta es su leyenda:

En 1710, los dos hijos jóvenes de un herrero realizaron una pequeña estatua de hierro (de solo 20 cm) de la Madre María. Colocaron la estatua en el hueco de un viejo roble, pero con el paso del tiempo la “Virgencita del Roble” fue olvidada.

Tiempo después, dos chicas encontraron la estatua de la Virgen, que ya era apenas visible pues el roble había crecido y casi engullido la pequeña figura mariana. Las dos jóvenes padecían una terrible enfermedad y, por eso, se arrodillaron y le pidieron a María que recobraran su salud. De forma milagrosa las jóvenes se curaron y, como reza el lema, ¡María las ayudó! 

maria-eich-1932Para expresar su gratitud, el padre de las dos jóvenes, levantó una sencilla capilla de madera frente al roble, tomó la estatua del tronco y la colocó dentro de la capilla. 

Hoy en día el santuario es una iglesia pequeña, construida en 1958 y ampliada  en 1966. Detrás del altar, donde se venera a la imagen de María, se accede a una habitación donde está el tronco del árbol centenario que sale hacia el cielo por un agujero en el techo de la habitación. En las paredes y techo hay cientos de postales y cartas escritas por los peregrinos pidiendo ayuda o agradeciendo los favores concedidos². La ermita es cuidada por unos monjes agustinos que viven en un convento edificado junto a la ermita.

Huellas de tradiciones y símbolos antiguos

El culto y la peregrinación en santuarios inmersos en bosques son prácticas que se repiten a lo largo y ancho del mundo católico. Pueden reconocerse algunas trazas de tradiciones de otras épocas con las que guardan conexión.

En las sociedades antiguas la gente dependía de los bosques, los árboles eran importantes elementos de su ambiente. Personificaban el ciclo mismo de la naturaleza. Por ello, los diversos pueblos los eligieron para simbolizar el cosmos, la vida, la inmortalidad y la sabiduría. Los árboles expresaban todo lo que se consideraba sagrado y lo encarnaban ellos mismos. Eran los intermediarios entre la tierra, donde están enraizados, y el cielo, hacia donde apuntan sus copas; representaban el paso de la consciencia humana desde el nivel de la existencia cotidiana a un nivel superior, más próximo a la perfección, a lo espiritual o a lo divino.

Por su marcado poder simbólico, las arboledas y los árboles portentosos fueron los primeros santuarios donde los habitantes se reunían a expresar su espiritualidad y a comunicarse con lo sagrado. También fueron lugares de importancia social, pues alrededor del árbol se celebraban actos y rituales de interés para la comunidad como la impartición de justicia, la resolución de conflictos o los nombramientos de jefes.

Con la llegada de los primeros misioneros cristianos, muchos árboles sagrados fueron destruidos, tanto en Europa (en especial en la antigua Germania³) como en América. Sin embargo, se podría asegurar que el mito del árbol sagrado en general, y del roble sagrado en particular, y su ancestral sentido simbólico ha perdurado en la consciencia colectiva. Tal vez en el origen de las numerosas apariciones y hallazgos marianos haya una llamada desde el fondo de la consciencia colectiva a volver a la sencilla espiritualidad en torno a los árboles y a la naturaleza como representantes de lo sagrado.

Por otro lado, el símbolo cristiano de la Virgen María tiene algo en común con los árboles. En el santuario de María del Roble (Alemania), de una forma popular y espontánea, los peregrinos han creado un modo de comunicar sus peticiones de ayuda o su gratitud por la intervención divina escribiendo notas dirigidas a María. El papel de María, como mediadora entre los fieles y el ser supremo Dios Padre, recuerda al del árbol como enlace entre la tierra y el cielo. Ambos son concebidos como puertas de acceso al poder divino.

Otra interpretación simbólica que me resulta interesante, es la que relaciona a la figura de la diosa femenina con elementos de la naturaleza. La figura maternal y protectora de María podría ocupar el papel de cultos antiguos dedicados a diosas de la naturaleza como Diana/Artemisa y otras. Existen advocaciones marianas en relación a cuevas, manantiales y otros elementos de la naturaleza. Igual que el árbol, en estas advocaciones, María puede verse como pura manifestación de la naturaleza, una abertura a través de la cual, como del árbol o del manantial, emana la energía de la diosa madre Tierra, maternal, generosa, vital, sanadora y renovadora.

En los tres casos referidos de culto a Virgen con Árbol, el encuentro con las imágenes o las apariciones milagrosas son protagonizados por niños y jóvenes de clase humilde, lo que suscita a pensar que el espíritu abierto, la inocencia y la sencillez son las cualidades necesarias de los peregrinos para acceder a la consciencia espiritual y al misterio de lo trascendente. Lo que nuevamente nos recuerda el modo de vida de las sociedades antiguas, más en contacto con la naturaleza, que favorecía la conexión con estados más elevados de la consciencia.

Epílogo

En lo más profundo de nuestra tradición cultural y religiosa pueden estar ocultos árboles invisibles. En un nombre que se hereda de abuela a nieta, como María del Robledo o María de la Palma (mi segundo nombre), o en una romería, que es una fiesta colectiva, expresión de la espiritualidad popular espontánea y de la cohesión de la comunidad.

"Sacred grove" por Greg Olsen.

Fragmento de “Sacred grove” por Greg Olsen.

Después de indagar en el misterio de la Virgen del Robledo y otras imágenes afines, me reafirmo en mi tesis inicial: existe un vínculo intemporal que une a nuestro espíritu con los árboles. Es un vínculo invisible pero potente, que puede manifestarse en un tranquilo recodo del camino boscoso o en un santuario retirado presidido por Nuestra Señora del Árbol; claro que solo lo percibiremos si nos abrimos al misterio como niños.

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¹ Mi amigo antropólogo Pedro Cantero me facilitó la referencia del artículo sobre advocaciones marianas relacionadas con plantas, en el que citan más de 70 relativas a árboles y más de 100 santuarios: R. Morales y L. Villar, Advocaciones de la Virgen con referencia al mundo vegetal, Revista de Folclore, 270: 212-216, año 2003.
² Artículo que describe la sociología del culto a Maria del Roble en Planegg, Alemania: D.B. Lee, Maria of the Oak: Society and the problem of divine intervention, Sociology of Religion, 70: 213-231, año 2009.
³ La leyenda de San Bonifacio cortando el árbol sagrado de los germanos se comenta en el post Siempreverdes en Navidad. En el texto latino de Tácito sobre Germania, se recoge la veneración de los árboles sagrados; ver el post Arminio y los bosques de Germania.


Escrito por Rosa, jueves 30 de octubre de 2014.

Enlaces

Post sobre cuercos (especies del género Quercus) en este blog.

Santuario Virgen del Robledo, Constantina, España.

Basílica Nuestra Señora del Roble, Monterrey, México.

La magia de los árboles de Ignacio Abella. Integral. Edición de1999. 

Cuercos

Con una palabra de tres letras – oak – la lengua inglesa define a las más de 500 especies de árboles del género Quercus. En el idioma español tenemos una rica variedad de términos que nombran a las diferentes especies: roble (para Q. robur y Q. petraea), rebollo, melojo o marojo (Q. pyrenaica), encina o chaparro (Q. ilex), alcornoque (Q. suber), coscoja (Q. coccifera), quejigo (Q. faginea y Q. canariensis), quejigueta (Q. lusitanica), etc.; pero nos falta un término que agrupe a todas las especies. Aunque existe la palabra “quercínea”, la alternativa más simple sería castellanizar el término latino Quercus como “cuerco”, siguiendo su transcripción fonética. De hecho, cuerco significa roble o cualquier especie del género Quercus en la Lingua Franca Nova, esa lengua inventada por el psicólogo americano George Boeree en los años 60 del siglo pasado, a partir de las lenguas romances francés, italiano, portugués, español y catalán.

Investigación sobre cuercos

Independientemente del nombre que les demos, los árboles y arboledas del género Quercus constituyen una parte muy importante del paisaje, la economía y la cultura de amplias zonas de Europa, América del Norte y Asia. En México existen más de 160 especies, formando uno de los “centros de diversidad” del género Quercus; el otro centro importante está en China. Mientras, en España crecen 11 especies nativas. Debido a esta importancia reciben una gran atención por parte de los investigadores como se refleja en las publicaciones de libros y artículos científicos.

El último número de la revista Ecosistemas está dedicado a las especies de Quercus. Esta revista, que publica la Asociación Española de Ecología Terrestre (AEET), está en formato electrónico y acceso libre a todos los usuarios de internet.

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En el número monográfico se recogen, además del editorial introductorio, cuatro artículos de revisión y 11 artículos de investigación. En ellos se presentan una variedad de temas: ecología de la dispersión de semillas y regeneración de las poblaciones; fisiología del crecimiento, rasgos funcionales y respuestas a la sequía (uno de los factores limitantes en clima mediterráneo); aplicación de herramientas de la biología molecular para conocer las relaciones de parentesco entre árboles y sus progenies; y distribución de las especies en función del clima y suelo, moduladas por los efectos de la gestión forestal.

La iniciativa de publicar este número colectivo surgió de dos reuniones científicas que tuvieron lugar en 2013 y que ya fueron reseñadas en este blog: un simposio dedicado a los Quercus durante el congreso de la AEET en Pamplona y el Taller (Workshop) celebrado en la Universidad Internacional de Andalucía, en Baeza.

Es impresionante la literatura científica que existe sobre los cuercos. Cada año se publican unos 890 artículos sobre especies de Quercus en las revistas internacionales (indexadas en la Web of Science); una consulta a esa base de datos dio como resultado unos 13.500 títulos. Con tanta información publicada es imposible estar al día en el conocimiento científico internacional sobre los cuercos.

En el análisis de las publicaciones, es interesante observar que casi el 12% de ellas corresponden a investigaciones hechas en España o por científicos españoles. De hecho, España aparece como la segunda potencia en producción científica de temas relacionados con Quercus. A título comparativo, en el área general de la ciencia forestal España ocupa el 11º puesto, más acorde con su posición en el ranking económico mundial (13º según el PIB). ¿Por qué tenemos los científicos españoles esa desproporcionada afición a estudiar los cuercos? Es misión de los sociólogos e historiadores de la ciencia buscar explicaciones a este patrón de la cienciometría.

Ecosistemas Fig 2

Relación de países según el número de publicaciones sobre las especies de Quercus (Marañón et al. 2014).

Cuercomanía

Existe una cierta “cuercomanía” o “cuercofilia” que padecemos o disfrutamos las personas fascinadas y atraídas por todo lo relativo a esos árboles majestuosos, robles, quejigos y encinas, que son símbolos de la fuerza y la resistencia.

La Sociedad Internacional de los Cuercos (International Oak Society) nació como un club de intercambio de semillas (bellotas) para completar las colecciones de arboretos y jardines botánicos. Ahora somos unos 400 miembros de 30 países y la sociedad publica una revista anual, International Oaks, entre otras actividades. Su misión es “promover el estudio, la gestión sostenible, la conservación, apreciación y difusión al público del conocimiento sobre los árboles del género Quercus y sus ecosistemas”.

También está la comunidad de admiradores de estos árboles, que no solo disfrutamos con su vista al natural, también los retratamos, inmortalizamos y subimos las fotos a una galería colectiva en la plataforma Flickr de Internet. El grupo Oak trees: the Quercus club tiene 786 miembros y más de 5.400 fotos subidas a la red. Todo un festín de imágenes. En la presentación del grupo se le rinde tributo al fotógrafo americano Ansel Adams (1902-1984) y sus soberbias fotos de robles californianos (posiblemente Q. lobata o roble del valle) retratados en blanco y negro.

"Oak tree, Sunset City" por Ansel Adams (1962).

“Oak tree, Sunset City” por Ansel Adams (1962).

Para el “cuercómano” es una delicia sumergirse entre las páginas del libro de Peter Young titulado simplemente Oak¹. Uno de esos libros envidiables de los británicos que unen naturaleza y cultura, con un tono divulgativo y ameno. Se pueden pasar las hojas, mirar la fotos y las láminas, repasando la variedad de perspectivas, símbolos e iconos culturales asociados a los robles. Dedica capítulos a los robles en la construcción de casas y muebles, de barcos y navíos de guerra, a sus representaciones en el arte y la literatura, y un interesante capítulo dedicado a “símbolos y supersticiones”.

En la página 139 reproduce una foto del roble (Q. robur) de Guernica (Gernika en vasco), ese símbolo cultural, político y patriótico que ha estado recientemente de actualidad en los medios de comunicación españoles porque ha empezado a perder las hojas antes de que llegara el otoño. Raras veces el estado de salud de un árbol suscita tanta atención. En el Diario Vasco se lee: “los representantes de la Diputación foral de Bizkaia están “preocupados” por la salud de este roble, que permanece y permanecerá en el tiempo como un milenario símbolo de las libertades vascas”.
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¹ Peter Young, 2013. Oak. Reaktion Books, Londres.

 

Escrito por Teo, jueves 25 septiembre 2014.

 

Enlaces

Diccionario de Lingua Franca Nova
Artículo en Ecosistemas que analiza la investigación sobre Quercus
Editorial introductorio al Monográfico sobre Quercus en Ecosistemas
Reseña sobre el simposio AEET de Pamplona en este blog
Reseña sobre el Taller UNIA de Baeza en este blog
Sociedad internacional de los Quercus
Grupo Flickr de fotografía sobre Quercus
Libro de Peter Young sobre los cuercos
Noticia sobre la salud del árbol de Guernica en ABC
Noticia sobre la salud del árbol de Guernica en Diario Vasco

La sombra del ciprés

En un pequeño pueblo de la vieja China, a orillas del río Yangtsé, vivía un comerciante de especias llamado Li, conocido por su mal carácter y su falta de generosidad. Además de la tienda de especias, poseía una casa junto a la carretera del pueblo que compartía con su esposa y dos fieros perros. Fuera de la casa, en el borde de la carretera, se alzaba un ciprés grande y viejo que, según decía Li, había sido plantado por su bisabuelo. El espléndido árbol protegía del sol a la casa todo el año y en las cálidas tardes de verano daba una estupenda sombra a la sala de estar; el comerciante estaba orgulloso de él.

Un día al salir de casa, Li encontró a un andrajoso vendedor ambulante dormitando bajo el gran ciprés y se enfadó tanto que zarandeó al hombre y lo amenazó con echarle a sus perros si no se marchaba enseguida. El buhonero, que creía que los árboles eran de todo el mundo, y desconcertado por el brusco despertar, se defendió replicando que el ciprés estaba en espacio público. Pero Li, aun admitiéndolo, le gritó que el árbol era suyo y que nadie más que él podía disfrutarlo. Ante el aspecto feroz de los perros el vendedor ambulante recogió sus cosas y se alejó maldiciendo.

Unos días más tarde el buhonero pasó otra vez por allí y se detuvo un momento junto al ciprés recordando el humillante episodio. Entonces el árbol le susurró algo al oído, cosa que le sorprendió y le agradó pues se marchó con semblante complacido. Un tiempo después, cuando Li volvía de su tienda se encontró de nuevo al andrajoso vendedor durmiendo bajo el gran ciprés. El comerciante de especias, enojadísimo, volvió a echarlo de allí. Pero esta vez el buhonero tenía una propuesta que hacerle: quería comprar la sombra de su árbol por nada menos que veinticinco monedas de oro. Li nunca había oído que nadie hubiera comprado antes la sombra de un árbol pero movido por su codicia en seguida aceptó y cerraron el trato, no sin antes registrarlo por escrito ante un notario. Li se sentía muy contento con su dinero, y el vendedor ambulante muy feliz con la sombra del ciprés.

Detalle de la ilustración de Helen Cann.

Detalle de la ilustración de Helen Cann.

A partir de ese momento, el buhonero venía todos los días a disfrutar de la sombra del árbol. Un día muy caluroso de verano vino acompañado de unos amigos con ropas andrajosas como las suyas, y se pusieron a jugar a las cartas bajo el árbol. Por la tarde, la sombra del ciprés se proyectó sobre la sala de estar de la casa de Li y en ella se metieron los hombres a seguir su partida de cartas. Al verlos tan campantes en su salón, la mujer del comerciante rápidamente mandó llamar a su marido a la tienda. Cuando Li llegó se puso hecho una furia y trató de echarlos de la casa acusándolos de granujas. Entonces el mercader ambulante sacó el contrato de compra-venta y le recordó que la sombra del árbol era suya, estuviera donde estuviera. Mientras defendía su derecho a la sombra, los amigos contenían las risas. Li, con la rabia quemándole el pecho, fue a ver al notario y este le confirmó que el buhonero tenía toda la razón según rezaba en el contrato firmado.

Entonces el desesperado comerciante de especias volvió a la casa y le propuso al buhonero comprar la sombra del árbol por cincuenta monedas de oro. Pero este le pidió doscientas. Li consideró el precio un robo y se enfureció aún más de lo que ya estaba, pero a pesar de ello sacó una bolsa de su bolsillo y le dio las doscientas monedas para librarse definitivamente del fastidioso buhonero.

El vendedor ambulante montó una casa de té con el dinero de la sombra del ciprés y le fue muy bien el resto de su vida. Li, sin embargo, se arruinó y su mujer le abandonó; se quedó solo, con la única compañía de sus perros. Pero nunca más se opuso a que alguien disfrutara de la sombra del ciprés.

Este cuento chino lo encontré entre las Historias de Árboles Mágicos de todo el Mundo*; trata sobre el beneficio de la sombra de los árboles, uno de los regalos más comunes, aprovechados y apreciados de cuantos nos dan esos amables gigantes. En una entrada anterior del blog, titulada Buena Sombra, exploré el sugerente tema de la sombra de los árboles desde diferentes perspectivas y lo continúo ahora con este ingenioso cuento.

La sombra del ciprés es una historia realista, aparentemente. Narra el conflicto entre dos hombres por la propiedad y el disfrute de la sombra de un árbol. Sin embargo, introduce lo fantástico aunque de una forma tan sutil que apenas es perceptible: el árbol susurra una idea (ocultada al lector) al oído del vendedor ambulante ofendido. Es un pequeño momento mágico en un argumento realista pero de total trascendencia en los hechos. El buhonero, imaginamos que siguiendo el plan sugerido por el viejo ciprés, burla al comerciante de especias motivando su codicia. El genio del árbol parece castigar así al comerciante por impedir disfrutar de su sombra a los demás, esa sombra que tan generosamente y sin distinción brindan los árboles a todas las criaturas vivientes. En verdad es un duro castigo para el egoísta comerciante de especias pero le sirve de escarmiento y ya nunca prohíbe a nadie refugiarse en la fresca sombra del árbol. El gran ciprés del cuento consigue su objetivo, que su provechosa sombra sea disfrutada por todos. Y a nosotros los lectores nos enseña una moraleja: que la sombra de un árbol no tiene precio.

El cuento del ciprés sin duda se presta a otras lecturas. Rina Singh, la redactora del libro, afirma que este cuento trata de la creencia universal en que los árboles pertenecen a todo el mundo. Quienes amamos a los árboles y a toda la naturaleza desde luego lo sentimos así. Pero existe la propiedad privada y los sentimientos de dominio y posesión de la naturaleza. En el cuento chino se presenta de forma explícita que el buhonero “creía que los árboles pertenecían a todos“ y también que el ciprés al estar en una carretera, en un espacio público, era de dominio de todos los transeúntes. En un viaje a Finlandia me enteré que en ese país, aun existiendo la propiedad privada, todos sus habitantes tienen derecho a disfrutar de los beneficios naturales de los bosques, siempre sin molestar a los propietarios, y pueden libremente, por ejemplo, dar un paseo, acampar o recoger arándanos silvestres. Me pareció admirable. Pero esa es otra historia.

Los cuentos, la literatura y el arte, revelan lo invisible, la esencia, la magia de los árboles. Una manera de convocar esa magia bien podría ser leer este cuento a la sombra de un ciprés, quizás nos susurre algo maravilloso al oído.

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* Este texto es una versión abreviada del cuento El Ciprés adaptado por Rina Singh y basado en Tales from Old China de Isabelle Chin Chang (Norton, Nueva York, 1969). Está incluido en el libro El Bosque de Cuentos. Historias de Árboles Mágicos de todo el Mundo, traducido del inglés por Fina Marfà y editado por Intermón Oxfam ediciones, en Barcelona, 2007, con ilustraciones de Helen Cann.

Escrito por Rosa, jueves 28 de agosto de 2014.


El Bosque de Cuentos
en la editorial Intermón-Oxfam.
Entrada sobre la Buena Sombra, en este blog.
Entrada sobre la web de cuentos El espíritu de los árboles, en este blog.