El Bosque de la felicidad

El descubrimiento de los árboles puede empezar con una acción simple, como el disfrute consciente de una buena sombra. Después, tal vez sintamos la llamada a adentrarnos más en su mundo. Y en ese camino sentimental y racional podemos llegar a sentirnos impulsados a realizar actos relevantes, como la plantación de unos árboles bajo cuya sombra nunca nos vamos a sentar.

Si dentro de vosotros ya albergáis el deseo de plantar árboles, no hay lectura más alentadora que El hombre que plantaba árboles, del escritor francés Jean Giono (1895-1970), una obra que impacta hondamente a todos los que amamos a esos gigantes verdes. En escasas páginas, con pocas palabras (unas 4.000) y aparente sencillez, Giono creó un relato literario que ha inspirado programas de reforestación en muchos lugares y ha legado un personaje de ficción asimismo inspirador.

Giono-Duomo

En una región de tierra descolorida, seca y casi despoblada de la Provenza alpina (Francia), un pastor, de nombre Eleazar Bouffier, siembra cada día semillas de robles, hayas y abedules durante varias décadas. El resultado de su empeño tenaz es que la tierra yerma se transforma al cabo del tiempo en un frondoso bosque. La presencia de los bosques atrae las lluvias, el agua revive los cauces secos y se restablece el ciclo de la vida; la fauna y la flora silvestres retornan a la frondosidad. Atraídos por el verdor, el agua y la vida, los habitantes de la zona se instalan de nuevo contagiados de esperanza.

El arte de contar de Giono se entronca en la tradición de los narradores orales poseedores del don de hechizar. El estilo conciso y sobrio y la fuerza del argumento atrapan como los relatos de Las mil y una noches en esta historia de un bosque que “florece de las manos y el alma de un único hombre”. Y sobre todo cautiva la visión de un mundo en el que hombre y árbol, juntos, crean un futuro de felicidad (“Contando a los nuevos llegados, tenemos a más de diez mil personas que deben su felicidad a Eleazar Bouffier”).

Un hombre solo transforma su entorno desolado en un lugar habitable, expresando cuánto de admirable hay en la condición humana (“Comprendí que los hombres pueden llegar a ser tan eficaces como Dios en otros dominios además de la destrucción”). Un hombre que sabe mucho, que percibe la interdependencia entre todo lo existente, que siente la hermandad con la tierra y sabe escucharla y cómo curarla (“Él había juzgado que este país se estaba muriendo porque le faltaban árboles. Añadió entonces que no teniendo nada más importante que hacer había tomado la resolución de poner remedio a ese estado de cosas”). Un hombre de cualidades excepcionales, que vive con su espíritu en paz, en soledad y silencio, dedicado con tesón imperturbable a cubrir la tierra de árboles, sin esperar recompensa alguna, movido por una inmensa generosidad hacia la naturaleza y hacia las generaciones futuras.

El árbol, y su poder de regeneración natural, es el otro protagonista silencioso de esta bella fábula. Los robles, hayas y abedules colaboran con el hombre solo, enraízan, crecen, cubren, protegen, atraen al agua, calman los vientos, florecen, fructifican, verdean y seducen a la gente con positivas razones para vivir.

Jean Giono escribió este relato en 1953, la revista Vogue lo publicó en 1954, tras rechazarlo The Reader’s Digest que le había encargado un texto sobre un personaje real inolvidable. Guiado por la misma generosidad que su personaje, y para que llegara al máximo de personas, donó los derechos del texto a toda la Humanidad. En pocos años se tradujo a diversas lenguas y se difundió por el mundo, y sigue difundiéndose hoy a través de libros y de internet.

Giono retrato

El autor escribió novelas, ensayos, relatos, teatro y guiones de cine, recibió diversos premios y está considerado uno de los mejores escritores del siglo XX. Autodidacta, humanista y pacifista, aprendió a amar la naturaleza desde niño en su Provenza natal, elevándola a personaje principal de muchos de sus libros. Persona alegre, con sentido de humor y disposición a lo lúdico, hizo de la búsqueda de la felicidad uno de sus temas fundamentales.

En cierto sentido, Giono fue un escritor precursor. Podría decirse que mucho antes de la era de internet, esta fábula se convirtió en un fenómeno viral que se extendió rápidamente por todo el mundo. De igual modo, al donar a la Humanidad su creación literaria, Giono se anticipó a la cultura del procomún creativo en la que difundimos y compartimos conocimientos sin cobrar derechos de autor.

La intención al escribir El hombre que plantaba árboles, como él mismo manifestó en una carta, fue que los lectores amasen los árboles o, más preciso aún, que amasen plantar árboles. Era uno de sus textos de los que se sentía más orgulloso, porque cumplía “con la función para la que fue escrito”: que se planten árboles, que haya imitadores de Eleazar Bouffier de carne y hueso por todo el mundo, que las políticas de los países amparen al árbol.

Jardín Botánico Montreal

Hace más de 60 años que se publicó este relato, sin embargo, su mensaje sigue siendo válido. Aunque en estas décadas se han puesto en marcha políticas y proyectos ambiciosos, como el promovido por Wangari Maathai en Kenia que desde 1977 ha plantado más de 50 millones de árboles, la realidad es que cada año (según datos de 2014) desaparecen un promedio de 13 millones de hectáreas de bosques naturales en el mundo. Para afrontar la crisis ambiental asociada al cambio climático los expertos advierten que hay que reducir, detener y revertir la pérdida de bosques a nivel global. Por eso, El hombre que plantaba árboles es una lectura que sigue siendo necesaria y placentera hoy en día.

El mensaje que transmite Giono es de esperanza, de optimismo, de confianza en el futuro y ahí reside parte de la fascinación de este libro. Norma L. Goodrich (en su epílogo de la obra)  desvela el compromiso  de Giono como escritor  y  como individuo:

“La esperanza tiene que surgir de la literatura, el poeta debe ser consciente del efecto mágico de determinadas palabras como hierba, prados, sauces, ríos, abetos, montañas. La gente lleva tiempo encerrada entre las cuatro paredes y se ha olvidado de ser libre. Los seres humanos no fueron creados para vivir en bloques de pisos y túneles de trenes, sus pies ansían andar a través de la hierba y deslizarse por corrientes de agua. La misión del poeta consiste en recordarnos la belleza: árboles balanceándose en la brisa, pinos crujiendo bajo la nieve en los desfiladeros; caballos salvajes galopando en la espuma de la rompiente. En la vida hay momentos en que una persona tiene que salir y afanarse en busca de la esperanza”.

Busquemos la esperanza plantando los bosques del futuro.

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Escrito por Rosa, jueves 16 de abril de 2015.

DIFUSIÓN Y ENLACES:
*  Edición del texto en internet: Traducido por Francisco Figueroa / Fundación As Salgueira.
*  Edición en papel: Jose J. Olañeta, Editor. 2007. Traducido por Borja Folch. Epílogo de Norma
L. Goodrich. Ilustraciones de Michael McCurdy.
*  Edición en papel: Duomo Ediciones. 2014. Traducido por Palmira Reixas. Prólogo Saramago.
    Epílogo Joaquín Araujo. Ilustrado por Joëlle Jolivet.

*  Adaptación cinemátográfica: El director canadiense Frederick Back en 1987 realizó una
película de animación con guión de Jean Giono, que recibió el Oscar al Mejor cortometraje de
animación.

*  Música: 1990 The Man Who Planted Trees por The Paul Winter Consort (Living Music LMUS
0030).

*  Otras entradas relacionadas en este blog:
    Wangari Maathai
    Bosques y cambio climático 

Botánico de Valencia

Si fuera un árbol urbano me gustaría vivir en el interior de un jardín botánico, cuidado, mimado y protegido de los vandalismos, acompañado por otros árboles de diferentes partes del mundo, visitado y admirado por los amantes de las plantas y de la naturaleza.

bosque_protegidoEntré en el Botánico de Valencia, como se entra en un santuario o en un museo; fuera de sus tapias quedaban el ruido del tráfico, los humos, las prisas, la gente corriendo de un lado para otro. Dentro de ese bosque urbano de unas 4,5 ha donde conviven unos 450 árboles encontré la calma, la sombra fresca, los trinos de los pájaros, el aroma forestal y sobre todo una gran diversidad de árboles (126 especies, según el Catálogo¹), con gran variedad de texturas y colores en la corteza de los troncos, en la forma de las copas, en la densidad del follaje; árboles que cuentan historias de sus linajes antiguos, de su ecología y de su relación con los habitantes de países exóticos.

ZelkovaEl árbol más grande del Jardín es una zelkova del Cáucaso (Zelkova carpinifolia, de la familia Ulmáceas), con 33 metros de alto y un tronco, con más de 5 metros de circunferencia, parcialmente ahuecado. Es un árbol impresionante, a pesar de tener algunas cicatrices de roturas de grandes ramas e incluso ramas sujetas por tirantes.

La zelkova es un relicto de la era Cenozoica (que empezó hace unos 65 millones de años) cuando se extendía por casi toda Europa, en un ambiente templado y húmedo. Formaba parte de un bosque de gran diversidad que fue progresivamente diezmado por el efecto de las sucesivas glaciaciones, que empezaron hace unos 2,5 millones de años. Actualmente sobrevive en bosques de Georgia, Turquía, Irán, Armenia y Azerbaiyán, donde ha sido explotado por su valiosa madera ligera, flexible y resistente a la pudrición; también se valoran las ramas para tutores de vides y el follaje para alimento de ganado. Está calificada como “casi-amenazada” por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (IUCN).

Emparentadas con esta zelkova del Cáucaso existen dos zelkovas endémicas mediterráneas, una en Creta (Z. abelicea) y otra en Sicilia (Z. sicula). Además de otras tres especies en Asia oriental (Z. serrata, Z. schneideriana y Z. sinica); recuerdo un bello ejemplar de la zelkova de China (Z. sinica) con su corteza de parches anaranjados en el Botánico de Roma. Este grupo de especies de árboles relictos que han sobrevivido en diferentes “refugios” climáticos, aislados y separados entre sí está siendo objeto de un programa internacional de jardines botánicos para su estudio y conservación².

¿De dónde vendría la semilla de zelkova que fue plantada en Valencia hace más de 150 años? ¿de Turquía, de Georgia? En su larga vida ha sufrido temporales y arriadas, ha resistido la ciega barbarie de la guerra y aún se mantiene erguido, majestuoso, cuidado por los arboricultores del jardín. Hermoso destino de un árbol, poder morir de viejo, tan insólito fuera de ese recinto protector. Y todavía debe tener bastante vida por delante, si se considera que algunos ejemplares de Georgia o Irán tienen más de 800 años.

Cupressus_torulosaLa segunda atalaya del Botánico es el impresionante ciprés del Himalaya (Cupressus torulosa) con su tronco recto que alcanza 32 m de alto y tiene una circunferencia de 2,8 m. Forma bosques abiertos en las solanas secas del Himalaya, hasta los 3.670 m de altitud. La madera es valorada por su aroma, grano fino, durabilidad y resistencia a la podredumbre; tradicionalmente ha sido utilizada en la construcción de templos budistas y en las tallas de figuras religiosas, también se utiliza como incienso. Algunos bosquetes son protegidos como “bosques sagrados” por los monjes budistas. Es el árbol nacional de Bután, donde le tienen gran estima; los butaneses se identifican con su porte recto y fuerte y la capacidad para crecer en sitios difíciles, escarpados y duros.

Ficus_obscuraEn contraste con estos gigantes, me llamó la atención un arbolillo pequeño pero muy peculiar. Tenía el tronco lleno de pequeños frutos amarillentos, todavía inmaduros. Era un ficus oscuro de Borneo (Ficus obscura) y en mi visita de octubre 2014 tuve la suerte de coincidir con su período de fructificación.

Las plantas son obras de arte vivo, que cambian con el tiempo; se puede visitar un Botánico varias veces al año y siempre se descubre algo nuevo; una flor, un fruto, una hoja otoñal.

Los árboles del género Ficus son un recurso clave para aves y mamíferos de los bosques tropicales. Producen frutos durante casi todo el año, en grandes cantidades, son blandos y con muchas semillas pequeñas, fáciles de coger y de consumir, y son ricos en calcio. Como prueba de esta importancia, se han identificado 990 especies de aves y 284 especies de mamíferos que consumen habitualmente frutos de 260 especies de Ficus distribuidas por todas las zonas tropicales del mundo.

En los bosques malayos los frutos del ficus oscuro son consumidos por 31 especies de aves y 9 de mamíferos. Son grandes consumidores de estos higos el gibón (Hylobates lar), el orangután (Pongo pygmaeus) y diversas clases de ardillas y tupayas. Un solo árbol puede producir hasta 4.000 higos, todo un festín para los animales del bosque.

En la colección de cuercos (especies de Quercus) de Valencia, junto a las especies europeas más familiares como la encina (Q. ilex), el alcornoque (Q. suber) y los robles (Q. humilis y Q. cerris), se podían encontrar otras especies de diversas partes del mundo. Desde Asia habían llegado Q. glauca de Japón y Q. hartwissiana de Georgia, donde forma bosques mixtos con la zelkova. Procedente de América estaban Q. macrocarpa, Q. polymorpha y Q. virginiana, este último es conocido por las películas ambientadas en las plantaciones del sur de EEUU. En conjunto, una pequeña muestra de las más de 500 especies que tiene este género de árboles, tan importante para la economía y la cultura en los países del Hemisferio Norte.

Quercus_anillosUn viejo tronco de roble americano (Q. macrocarpa) es utilizado con fines didácticos para mostrar el crecimiento de los anillos; este ejemplar tenía 86 años cuando murió en 2011. En sus anillos están marcados algunos hitos en la historia de la ciencia y del medio ambiente; por ejemplo, en el anillo formado en 1953 se recuerda el descubrimiento de la estructura del ADN; mientras que el de 1972 marca la primera Cumbre de la Tierra en Estocolmo.

Sterculia_discolorMe sedujo la belleza del árbol sombrero (Brachychiton discolor) con su corteza verde lisa moteada y sus hojas otoñales; este árbol de la familia Malvácea vive en las selvas de la costa este de Australia.

Cuando se visita un Botánico, igual que cuando se vuelve a un museo ya conocido, siempre hay un árbol o una obra de arte que te sorprende o que redescubres. Así me pasó en esa mañana de otoño con este árbol, que no es el más grande ni el más espectacular del jardín, pero me cautivó por el verdor de su follaje traslúcido. Situado entre un grupo de troncos que se elevaban en paralelo, miraba a las copas que se entremezclaban y formaban una envolvente manto verde que me cubría. Una experiencia memorable.

Y el ginkgo (Ginkgo biloba); en ningún  jardín botánico puede faltar este fósil viviente, este árbol tan arcaico y tan elegante, con sus hojas palmeadas que se vuelven amarillas en otoño. También llamado albaricoque de plata, árbol de las pagodas, árbol de Goethe, árbol de los 40 escudos, panda botánico, es el último superviviente de un linaje antiguo que apenas ha cambiado en los últimos 250 millones de años. Casi extinguido en su hábitat natural, solo quedan algunas poblaciones relictas en las montañas de China. Sin embargo, su cultivo se expandió por China, Corea y Japón, plantado en templos budistas y sintoístas. En el siglo XVIII fue introducido en Europa y desde entonces se ha extendido como árbol urbano por la calles y jardines de todo el mundo.

Podría seguir relatando otras historias que me inspiraron los árboles del Botánico de Valencia. La sola mención de sus nombres ya evoca una relación antigua e intensa con habitantes de países lejanos: Angelitos de Argentina, Árbol del dolor de muelas y Ciprés funerario de China, Arbusto de madera de sangre y Pica-pica de Australia, Cafetero de Kentucky, Goma elástica y Palo amarillo de México, Karaka de Nueva Zelanda, Palisandro, Palo borracho y Pimentero de Brasil, Palo de jabón de Chile, Pitósporo de Japón…

Bosque_grafitiLa lista de especies de árboles es muy larga. Animo al lector a que se adentre en ese bosque urbano, que deje atrás las prisas y las preocupaciones cotidianas, y escuche directamente de ellos sus historias.

___________________
¹ Corbera, J., J. Güemes y C. Puche. 2005. Un bosque en la ciudad. El Jardín Botánico de la Universidad de Valencia. Publicaciones de la Universidad de Valencia.
² Kozlowski, G., D. Gibbs, F. Huan, D. Frey, J. Gratzfeld. 2012. Conservation of threatened relict trees through living ex situ collections: lessons from the global survey of the genus Zelkova (Ulmaceae). Biodiversity and Conservation 21: 671-685.

 

Escrito por Teo, jueves 26 marzo 2015.

 

Enlaces

Página web del Botánico de la Universidad de Valencia

Descripción de la zelkova y el ciprés en la web Monumental Trees

Estatus de conservación de la Zelkova carpinifolia según la IUCN

Estatus de conservación de Cupressus torulosa según la IUCN

Revisión sobre los animales que se alimentan de frutos de Ficus

Programa de radio del Bosque habitado, sobre el Botánico de Valencia

Otras entradas de este blog relacionadas:
Visita al Botánico de Roma
Especies de Quercus
Ginkgo
Higueras y ficus

Fantasía Flamenca

La música nació con el ser humano y es una manifestación cultural universal. Los sabios griegos Platón, Pitágoras y Aristóteles ya resaltaron el valor cultural de la música: una medicina para el alma, un medio para enriquecer el ánimo, un vehículo para la catarsis emocional.

En mi experiencia como oyente, ninguna música ha enriquecido más mi ánimo ni ha calado más profundo en mi interior que la del guitarrista flamenco Paco de Lucía. Los sonidos de su guitarra siempre me provocan una agitación en lo hondo, siempre me atrapan y transportan a un estado de felicidad, con la elegante, colorida y atemporal belleza de su ritmo y armonía, y con la historia, tan antigua como el mundo, que su melodía me parece susurrar.

Comparto con el artista el entorno natural de la infancia, el singular enclave de Algeciras, pero la música de Paco de Lucía, aun siendo flamenca, es una música global apreciada en todo el mundo. Porque habla de lo más próximo, de las vivencias comunes del ser humano, del misterio insondable de la vida que no sabemos expresar. Se siente y se comprende en cualquier parte porque es una música verdadera, tiene la belleza de la verdad. El genial artista, como un mago o un héroe, ha sido capaz de arrancarle ese misterio a la guitarra y compartirlo con nosotros.

Cuando un músico es tan sorprendente, innovador, creativo, virtuosista y revolucionario como Paco de Lucía, es una tentación pensar que el misterio de su arte tan grande debía residir en su guitarra. Incita a sospechar que su instrumento debía tener cualidades únicas (por no decir mágicas) que le conferían poder a sus manos, a su imaginación, inteligencia y sensibilidad para crear la música tan deslumbrante que todos conocemos.

Disco_Por_descubrir

No es así, claro, pero algo de magia debe existir. La guitarra es un instrumento musical hecho casi totalmente de madera de distintos árboles que poseen la rara cualidad de producir y propagar sonidos. Pero no basta solo con las maderas sonoras para tener una buena guitarra. Desde las profundidades de los bosques donde crecen estos árboles hasta llegar a ser piezas de la guitarra del maestro hay un largo camino de preparación y metamorfosis de las maderas en las manos hábiles del lutier, que sabe cómo trabajarlas para extraerle su mejor sonido.

El maestro Paco de Lucía sintió preferencia por las guitarras de los Hermanos Conde, empresa madrileña fundada en 1915 como Domingo Esteso. En una carta a estos, expresa así el reconocimiento al trabajo de su lutier:

El flamenco es un desgarramiento y ese desgarramiento-guitarra lo he vivido en mis manos muchas veces a través de las guitarras de mis artista-amigos hermanos Conde. […] Y es que para desgarrar el sonido a una guitarra hay que darle alma, magia o arte en definitiva, y eso es lo que hace un artista, porque solo un artista sabe crear un cuerpo a ese arte, un cuerpo que inunde con fuerza de color y forma.

El sentirse cómodo en la vida se encuentra como condición esencial, primero para ser y segundo para dar, tengo que identificarme primero para luego transmitir. Mi comodidad con mi guitarra es mi todo, como flamenco en mi caso, ese todo desmesurado es a la vez belleza, equilibrio, armonía y fuerza.

Los árboles sonoros

Una guitarra es un objeto compuesto por un mango y una caja de resonancia. El mango lo conforman el mástil, el diapasón, los trastes, las cuerdas y el clavijero. La caja de resonancia es el cuerpo de la guitarra, contiene el fondo, los laterales y la tapa armónica perforada; también el puente, donde se fija el otro extremo de las cuerdas.

En la construcción de guitarras flamencas, como las de Paco de Lucía, cada pieza tiene una función diferente en el sonido final y requiere un tipo distinto de madera sonora. Los árboles que con su sonoridad han contribuido al arte del maestro son principalmente: el ciprés mediterráneo, el pino abeto alemán, el ébano, el cedro amargo y el cedro rojo, y el palosanto de la India.

cipres-BarberEl ciprés mediterráneo (Cupressus sempervirens) proporciona una madera acústica de color claro con la que se fabrica el fondo y los aros de la guitarra flamenca, la pieza que recibe las onda sonoras y las refleja hacia fuera. El arbol ciprés forma parte del paisaje cultural de la región mediterránea, donde es nativo y se cultiva desde muy antiguo. La madera, como la de la mayoría de las coníferas, se considera ligera y blanda, pero es muy resistente y con una fragancia intensa y tenaz. Para el toque, es blanda, cómoda de tocar, y su sonido es brillante, cristalino, percusivo.

Las guitarras de ciprés (fondo y aros), llamadas por los flamencos “guitarras blancas”, han sido las tradicionales entre los guitarristas flamencos hasta que Paco de Lucía cambió la tradición. Una de las razones es que el volumen de la caja resonante es muy apropiado para salas pequeñas, los escenarios propios donde se acompaña al cante y al baile. Por otra parte, el ciprés es una madera más barata porque el árbol se cultiva en España, aunque parece que hoy en día se importa de Alemania, Rumanía y Grecia.

Paco de Lucía nació y creció entre guitarras flamencas de este tipo, aprendió con ellas. La primera guitarra propia, comprada en 1962 por Benítez Reyes, el amigo de la familia, a los Hermanos Conde,  fue una guitarra de ciprés.

abeto-aleman-BarberEl pino abeto alemán (Picea abies) es también una conífera europea. Se conoce por diversos nombres: abeto rojo, falso abeto, pícea europea y árbol de Navidad. Esta madera, que es de color claro, en la guitarra flamenca se usa para la “tapa armónica”, una pieza clave de este instrumento. Las vibraciones de las cuerdas se transmiten desde el puente, la tapa vibra, mueve el aire contenido en la caja de resonancia y el sonido se amplifica. El abeto rojo es un gran árbol de la familia de los pinos que llega a los 55 metros de altura, tiene porte de árbol navideño y es natural del norte y centro de Europa. Vive en la alta montaña, en ambientes fríos. Su longevidad es notoria, existe un ejemplar en Suecia considerado uno de los árboles vivos de más edad del mundo (9.550 años). Es un importante árbol maderero de Europa.

Las cualidades sonoras de la madera del pino abeto alemán son sobresalientes. La condición de árbol de montaña le da estructura, estabilidad y homogeneidad a las aptitudes tonales. Stradivarius construyó sus famosos violines con madera de este árbol. Los pianos Fazioli también llevan la tabla armónica de abeto rojo. El guitarrero almeriense Antonio de Torres (1817-1892), considerado el lutier más influyente en la configuración de la guitarra clásica española, incorporó el pino abeto alemán para la tapa armónica y desde entonces se usa en la guitarra flamenca.

cedro-rojo-BarberEl cedro rojo de Canadá (Thuja plicata) es conocido también como tuya gigante, árbol de la vida o cedro rojo del Pacífico. La madera color marrón posee magníficas propiedades acústicas. Su uso es reciente para tapa armónica de guitarras, en las flamencas se usa poco, es más frecuente en las clásicas. Esta tuya gigante es un gran árbol de hasta 60 metros de la familia de los cipreses (no es un verdadero cedro), nativo de la región costera del oeste de Norteamérica (EEUU y Canadá). Para los indígenas de esa franja costera era un verdadero árbol de la vida del que extraían infinidad de productos, incluyendo sus tótems espirituales y sus canoas. La madera tiene intenso olor aromático semejante al del cedro, es ligera, muy estable y resistente. Paco de Lucía tuvo algunas guitarras con tapas de esta madera.

ebano-BarberEl ébano (Dyospiros ebenum) tiene una madera de un atractivo color negro, de las más duras y pesadas del mundo, se hunde en agua. Con ella se construye el diapasón de la guitarra, la pieza alargada y estrecha sobre la que se presionan las cuerdas a la hora de tocar, que debe resistir la fuerte presión. El ébano es un árbol mediano de los bosques secos de la India, pero está en peligro de extinción y prohibida su exportación. Actualmente se importa de plantaciones de países africanos como Nigeria o Camerún. Las excepcionales cualidades sonoras de la madera de ébano la hacen indispensable para instrumentos de viento como oboes y clarinetes así como para piezas varias de instrumentos de cuerda y para teclas negras de pianos. En la guitarra flamenca, el diapasón de ébano produce sonidos brillantes y agudos.

cedro-honduras-gEl cedro español o cedro amargo (Cedrela odorata), de la familia de las Meliáceas,  no es un cedro ni un árbol sonoro. De su madera color marrón rosado se fabrica fabricar el mástil de la guitarra, pues pesa poco y a la vez es resistente, aguantando bien la presión que ejercen las cuerdas. El diapasón de ébano sobre el mástil de cedro amargo forman un mango muy rígido que no se comba. Oriundo de las regiones tropicales de América, llega a los 40 metros de altura con su tronco cilíndrico y copa redondeada. Los Mayas y los primeros colonizadores usaban esta madera para todo tipo de usos. El aroma intenso de la madera (al que debe su nombre común) junto a la resistencia al ataque de polillas hace de este árbol una de las especies madereras más importante del mundo.

palo-santo-india-BarberEl palosanto de India (Dalbergia latifolia), debido al aroma floral de su madera, es conocido en inglés como Indian Rosewood o madera rosa de la India. La madera es oscura, pesada, resistente y durable. Como la del ciprés, es idónea para fondo y aros de la guitarra. El palosanto o palisandro indio es una leguminosa de tronco recto que llega hasta 40 metros de altura. Nativo de los bosques indios tropicales del monzón, gran parte de la madera proviene hoy de la fecunda región de Kerala. El crecimiento lento de este árbol aporta a la madera dureza y una estructura homogénea. La madera es muy valorada por el color (de marrón hasta púrpura e incluso más oscuro), durabilidad, resistencia y fuerza. Acústicamente, es muy resonante, fiable, de alta calidad constante y produce un sonido profundo.

Hay otros palisandros sonoros, como el palosanto de Río (Dalbergia nigra), árbol de las selvas brasileñas de la región entre Bahía y Río de Janeiro que fue estimadísimo para fondo de guitarra hasta mitad de los años 60, por la belleza de la madera muy oscura y la excelencia de su sonido palosanto. Pero la especie llegó a estar en peligro de extinción o casi extinguida debido a la desaparición de su hábitat natural a causa de la deforestación para tierras agrícolas. Desde 1968, la exportación de troncos enteros está prohibida y, desde 1992, la comercialización de la madera está restringida por la CITES (Convención Internacional de Especies Amenazadas de Flora y fauna Silvestre). Así fue cómo el palosanto de India, por su mayor disponibilidad y sostenibilidad, se convirtió en el sustituto del palosanto de Río para la fabricación de guitarras.

Conde blanca, Conde negra, Conde roja

Paco de Lucía tuvo muchas guitarras. Antes cité que la primera fue una “conde blanca” de ciprés. En los años sesenta, el Paco joven se ejercitó en el arte de acompañar al cante y al baile; empezó a grabar discos donde ya comenzaba a mostrar el soberbio sentido del compás, la técnica precisa y vertiginosa, y las primeras armonías novedosas al flamenco. Pero terminando la década de los sesenta, la genialidad natural de Paco empezó a rebosar el estanque de la tradición flamenca; para expandirse y dejar fluir el ímpetu de sus dotes interpretativas y compositoras necesitó cambiar la manera habitual de tocar la guitarra y modificar algunos elementos del instrumento mismo.

El músico inconformista adoptó una postura nueva para tocar que supuso una revolución; cruzó las piernas, apoyó el instrumento y bajó el mástil, una postura que le daba más libertad de movimientos a ambas manos. Para tocar como concertista en grandes salas de teatro sintió la necesidad de una guitarra con más fuerza y encargó a los Hermanos Conde la construcción de una guitarra flamenca algo diferente a la tradicional. Tuvo la idea de hacer una guitarra con la misma madera usada para la guitarra clásica, el palosanto. Esto incidió en la estética del sonido tradicional (timbre) y en una mayor fuerza y carácter del instrumento. Además, modificó el espacio entre la primera y la sexta cuerda, haciéndolo mas ancho, para adecuarlo a su peculiar técnica expresiva con el pulgar de la mano derecha. En su disco Fantasía Flamenca de Paco de Lucía, se muestra esta nueva guitarra flamenca, conocida como la “conde negra” (en referencia al color oscuro de la madera de palosanto, en oposición al claro de ciprés).

Sobre esa conde negra se han hecho muchos comentarios: que era de palosanto de Río, que era la que más le gustaba a Paco de Lucía, que se la robaron a mitad de los setenta y que es la que aparece en discos y videos de los años 70, como Fuente y Caudal. No he podido contrastar esta información con fuentes seguras.

En 1975, adquirió otra guitarra similar a los Hermanos Conde, construida por Mariano Conde, de madera de palosanto de India. De esta guitarra sí hay testimonios fidedignos y lleva el distintivo de la casa Conde de la media luna en la cabeza. Se la conoce como la “conde roja”, por el color oscuro rojizo de la madera, ya que el barniz de los Conde tenía ese tono. Esta guitarra ha sido su acompañante habitual de conciertos hasta sus últimas giras. Se la ha visto arañada, desconchada y después restaurada.

PDL por Luciano Viti

La maravillosa guitarra del maestro

Paco de Lucía tuvo también guitarras de Ramírez, del americano Lester Devoe, de Vicente Carrillo, el constructor de las guitarras marca “Paco de Lucía”, y de otros lutieres. Algunas serían de palisandro de Río. Pero para los conciertos prefería su “conde roja”. Me pregunto si sería el sonido de la madera de palosanto de India lo que le atraía de esa guitarra. En conversaciones con Mariano Conde hijo, guitarrero de Paco de Lucía tras heredar la empresa de su padre, me revela verdaderas perlas para entender el misterio de la buena guitarra.

Mariano asegura que en una guitarra, el arte procede en un 50% de la madera y en un 50% del trabajo acabado del artista-lutier. Una guitarra es un todo. No se sabe cómo será hasta que no se termine. Lo más importante es que una vez terminada, una guitarra tiene que acoplarse bien al guitarrista, a su peculiar manera, fuerte o blanda, de pulsar las cuerdas.

Las guitarras tiene algo traicionero: nace con una dureza de cuerda determinada. Y eso se ajusta o no a la fuerza y estilo de tocar del guitarrista. Los tocaores solían tener dos guitarras, una para los solos y otra para acompañar, pero ahora si un guitarrista tiene pulsaciones fuertes prefiere usar la negra para ambas ocasiones.

Se pueden ver guitarras con muy buenas maderas, costosas, pero que resultan malas guitarras. Porque el lutier no ha sabido hacerlas hablar, no ha sabido averiguar qué necesitan para expresar todo su potencial sonoro: qué espesores, qué curvas, qué interiores, qué mezclas. En cambio, de maderas sencillas pueden salir guitarras maravillosas.

Paco de Lucía, dice Mariano Conde, tenía el sentido de la guitarra. Sabía perfectamente que su guitarra más maravillosa era la que se ajustaba mejor a su pulsación, a sus maneras tan únicas de tocar. No se dejaba llevar por otras consideraciones. Y, entre todas las que tenía, siempre volvía a la conde roja, con la que se encontraba más cómodo como manifestó en su carta. Imagino que la sentía como una prolongación de su propio cuerpo y de su ser.

Fantasía flamenca

Paco de Lucía fue un buscador incansable e insaciable en pos de su fantasía flamenca. Buscaba en la fuente inagotable de su infancia, buscaba en el río de la vida y buscaba en la guitarra.

Ritmo preciso. Nota perfecta. Pulcritud. Afinamiento. Belleza. Sentimiento. Esencia. Expresión. Y narración. Un canto, una copla, el cantar como el más perfecto de los instrumentos. Buscaba ese canto primordial, único y completo en su guitarra.

Y tal vez, como al buen lutier, la maderas le cantaban a él la bella, ancestral y eterna canción de la Tierra que tan bien cantan los árboles y el mar. La misma canción en distintas lenguas, la de las montañas europeas, de los bosques de la India, de las llanuras de África y de la costa pacífica y los trópicos de América. Con su fantasía flamenca el maestro las fue traduciendo y convirtiendo en piezas sonoras, audibles e inteligibles, que ya forman parte de nuestra memoria más profunda.

Gracias, Paco.

Escrito por Rosa, 25 de febrero de 2015.

Paco de Lucía interpreta la seguiriya Luzia, Montreux 2012
Web oficial de Paco de Lucía

Guitarrería de Mariano Conde
Carta de Paco de Lucía a los lutieres Hermanos Conde
Ciprés mediterráneo en este blog
Palisandro amarillo en este blog
Scientific American sobre el árbol vivo de mas edad del mundo

 Fuentes

Téllez, J. J. Paco de Lucía: Retrato de Familia con Guitarra. Quasyeditorial. Sevilla, 1994.
Poren, D. E. Paco de Lucía y familia: El Plan Maestro. Sociedad de Estudios Españoles. Madrid, 1992.
Gamboa, J. M. y Núñez, F. Paco de Lucía Integral. Universal Music Spain S.L. 2003.
I Simposio Internacional Paco de Lucía, fuente y caudal. Bienal de Flamenco de Sevilla 2014.
Wikipedia

Agradecimientos
Al guitarrero Mariano Conde por su valiosa información.

Dos años de Árboles Invisibles

“Si piensas en términos de un año, planta una semilla; si lo haces en términos de diez años, planta árboles; si por fin lo haces en términos de 100 años, enseña a la gente”, dice un proverbio atribuido a Confucio. Han pasado dos años desde que plantamos una semilla virtual, un blog sobre árboles.

En este periodo de escritura hemos explorado diversos pasajes del mundo de los árboles desde diferentes miradas. En ese trayecto cada parada, cada árbol, nos ha desvelado un universo de asuntos y conexiones atractivas que han avivado nuestra curiosidad a seguir explorando, indagando, descubriendo peculiaridades y secretos desconocidos de los árboles de nuestro planeta.

Hemos recibido hasta ahora 78.000 visitas (según la plataforma WordPress), un número satisfactorio tratándose de un “blog de conocimiento”, donde las entradas requieren de los visitantes una lectura concentrada y reflexiva. Nuestros lectores digitales proceden la mayor parte de España (35%), pero también de países americanos, principalmente desde México, Colombia, Argentina, Chile y EE.UU.

Dos años de Árboles Invisibles

El número de entradas publicadas es 52. Como muestra de la variedad de temas tratados, se resumen a continuacion las diez más visitadas.

1. Madera de lápiz.  La indagación sobre el sencillo pero importante invento del lápiz desvela al cedro de incienso, el árbol del que proceden gran parte de ellos. Y mueve a pensar en este objeto tan cotidiano desde el punto de vista de los árboles.

2. Shinrin-yoku la medicina del bosque.  La acción sanadora del paseo por un bosque es una realidad que se practica y se investiga en Japón y Corea del Sur (en japonés, shinrin-yoku significa baños de bosque). En este artículo se resumen los principales resultados científicos asociados al efecto benefactor del paseo por un bosque como parte de la medicina preventiva.

3. Buena sombra. Si algo disfrutamos todos de los árboles es de su sombra. Pero esta intangible cualidad es amplia y compleja, no exenta de leyenda.

4. La verdad del árbol.  El texto Árboles de Hermann Hesse transmite verdades universales que el gran autor supo percibir cuando caminaba entre los árboles.

5. Espíritu de los árboles.  El árbol es protagonista de innumerables cuentos que han sido recopilados en una web estadounidense. La colección reúne cuentos de la tradición oral de diferentes lugares del mundo.

6. Encinas negras de Machado.  Se reseña una visita a Baeza y el recuerdo de las encinas perdidas entre los olivares, cantadas por el poeta Antonio Machado: Campo, campo, campo/ Entre los olivos,/ los cortijos blancos./ Y la encina negra,/ a medio camino/ de Úbeda a Baeza.

7. Papel de madera.  Vivimos inmersos en la cultura del papel y lo usamos en una gran variedad de actividades. Todo ese papel procede de árboles, como eucaliptos o pinos de Monterrey que son los principales papeleros de España.

8. Érase una vez un árbol.  Es un relato de un árbol de un patio de vecinos y la huella que dejó en la memoria de quienes lo disfrutaron y amaron.

9. Subir a un árbol.  Los árboles con sus ramas sólidas y elevadas nos incitan a subirnos arriba, trepar y hacer algo allí. Existe toda una variedad de motivos para trepar a los árboles, algunos han dado fama a personajes reales y de ficción.

10. Robledal de Izki.  La visita al robledal (de Quercus pyrenaica) en el Parque Natural de Izki, Álava nos permitió conocer los árboles que dominan el bosque y la fauna forestal asociada. Después del bosque fuimos a visitar la tonelería Quercus y aprendimos sobre el proceso de maduración de las duelas de roble y la fabricación de barricas.

La experiencia bloguera está siendo gratificante y enriquecedora. Dispersamos semillas cargadas de mensajes de aprecio por los árboles y en ese proceso creativo y de diseminación nos acercamos a ellos y nos impregnamos de su sabiduría.

Agradecemos a los internautas que nos leen, nos citan, nos incluyen en sus listas de blogs y, en especial, a los que nos aportan sus experiencias y perspectivas en los comentarios.

Escrito por Rosa y Teo, sábado 21 de febrero de 2015


Enlaces

Presentación del blog en el Congreso de Arboricultura de Valencia. 

Frutos amargos

Los árboles son testigos mudos, y a veces ayudantes involuntarios, de las más atroces infamias cometidas por seres humanos.

La dama del jazz

La triste balada Strange Fruit nos habla de los hermosos árboles del sur de Estados Unidos, de las magnolias y los tuliperos, pero también de sus frutos extraños. Escucharla hoy, 70 años después de su grabación, en la voz rota de Billie Holliday (1915-1959) nos emociona.

Los árboles del sur tienen extraños frutos,
sangre en las hojas y sangre en las raíces,
cuerpos negros se balancean con la brisa del sur,
frutos extraños cuelgan de los tuliperos.

La escena bucólica del sur galante,
los ojos fuera de órbita y la boca torcida,
el aroma de las magnolias, dulce y fresco,
entonces, de repente el olor a carne quemada.

Aquí está el fruto para que los cuervos lo desgarren,
para que la lluvia lo recoja, para que el viento lo absorba,
para que el sol lo pudra, para que los árboles lo descarguen,
aquí está la extraña y amarga cosecha.

La letra se basa en el poema Fruto Amargo (Bitter fruit) de Abel Meeropol, maestro y poeta neoyorquino que lo publicó en 1937. Pero fue a partir de que Billie Holiday grabara en 1939 la canción con el título Fruto Extraño (Strange fruit) cuando se convirtió en un gran éxito popular, un emblema de la lucha contra la discriminación racial y contra el linchamiento de negros en el sur de los Estados Unidos. Hay que recordar que aún en la década de 1930-1939 se lincharon 119 negros en los estados del Sur.

Billie Holiday solía cerrar sus actuaciones con esta emocionante canción. Las luces apagadas, solo un foco iluminando su cara y sus muecas de horror y angustia. Cantaba con los dientes apretados, “como si destripara cada palabra que salía de su boca”, según testimonio de Hal Roach, batería de la banda. Al final de la estremecedora canción se apagaba el foco y en la sala solo quedaban la oscuridad y el nudo en la garganta de los espectadores. Dicen que la cantante se iba al camerino a llorar y vomitar, para desahogar la emoción contenida.

Strange fruit fue elegida como la canción más influyente del siglo veinte por la revista Time magazine en 1999 y ha sido interpretada por artistas como Nina Simone (1965), Diana Ross (1972), Cassandra Wilson (1995) y Annie Lennox (2014).

Los grandes árboles del Sur

Es difícil imaginar la crueldad del esclavismo y la discriminación racial en el sur de Estados Unidos hace 160 años. El director de cine británico (de origen afrocaribeño) Steve McQueen (nacido en 1969) nos traslada a esa época en su versión cinematográfica de la obra 12 Años de Esclavitud (Twelve Years a Slave) de Solomon Northup¹. En este libro de memorias Northup relata sus desventuras: cómo siendo un negro libre en el Norte dedicado a tocar al violín y a la carpintería, es engañado, secuestrado y llevado al Sur, donde pasa 12 años como esclavo en diferentes plantaciones.

Northup, quien debería conocer los diferentes tipos de madera por su oficio de carpintero, describe en su libro con admiración los bosques sureños (he añadido entre paréntesis los nombres científicos más probables de los árboles citados): “el laurel (Persea borbonia) y el plátano (Platanus occidentalis), el roble (Quercus virginiana) y el ciprés (Taxodium distichum) alcanzan un crecimiento sin igual en las tierras fértiles que bordean al Río Rojo. De cada árbol, además cuelgan grandes masas alargadas de musgo (Tillandsia usneoides) ofreciendo una apariencia llamativa y singular.”

Arbol_12_años_esclavitudUn gran árbol, posiblemente un roble de Virginia (Q. virginiana), que se erguía majestuoso en el centro de la plantación, es el personaje dominante de una de las escenas más impactantes de la película. Northup (magníficamente interpretado por Chiwetel Ejiofor), pasa varias horas inmóvil, de puntillas, bajo el roble centenario. No le queda más remedio, si quiere conservar su vida. Una soga al cuello atada a una rama del roble le cortaría la respiración, si se rindiera y dejara caer su cuerpo. La secuencia larga, de casi tres minutos (correspondería a casi todo un día en la realidad), crea un desasosiego en el espectador. Los habitantes de la plantación continúan con su vida habitual, los esclavos en sus trabajos cotidianos, los niños jugando. Mientras, el árbol, con sus enormes y poderosas ramas ocupa la escena; los flecos de “musgo español” (en realidad es una bromeliácea epifita, Tillandsia usneoides) que cubren las ramas se balancean con la brisa del Sur; en una de las ramas pende Northup, quieto, como un fruto extraño, amargo. Afortunadamente el dueño de la plantación llega a tiempo para cortar la cuerda y salvarle la vida.

En 2014 Steve McQueen fue el primer director negro que recibía un óscar a la mejor película. “La gente quiere mirar esta historia. Si no conocemos nuestro pasado nunca sabremos nuestro futuro” comentó McQueen en una entrevista.

Lynching_tree_McQueenDurante el rodaje de la película en Luisiana, McQueen (artista plástico con una dilatada trayectoria) sacó una fotografía de un árbol que había sido usado para linchar esclavos y cuyas tumbas estaban a su alrededor. Con ella preparó una instalación que tituló The Lynching Tree (una transparencia de 85,4 x 105 cm en una caja de luz) y que fue expuesta en 2013 en Basilea (Suiza). Una vista de un árbol en un entorno apacible, una escena paisajista nada particular. Pero cuando conocemos su historia y sabemos que el árbol fue testigo de crueles linchamientos y humillaciones de esclavos negros, la obra de arte cobra otro significado: indignación, rabia y vergüenza.

Los grandes árboles del sur de Estados Unidos – robles, magnolios, cipreses, plátanos y tuliperos – hace tiempo que recuperaron su inocente belleza, liberados por fin de aquellos frutos amargos y extraños.
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¹ S. Northup, 1853. Twelve years a slave. Narrative of Solomon Northup, a citizen of New-York, kidnapped in Washington city in 1841, and rescued in 1853, from a cotton plantation near the Red River in Louisiana. Derby & Miller, Auburn, New York.

 

Escrito por Teo, 22 enero 2015.

 

Enlaces
Poema del Fruto Amargo (Bitter Fruit) por Abel Meeropol, original en inglés

Página de Wikipedia dedicada a la canción Strange Fruit

Estadística sobre linchamientos (por años), Universidad de Missouri-Kansas City

Edición digitalizada del libro de Solomon Northup, original en inglés

Entrevista con Steve McQueen

Página web oficial de la película 12 años de esclavitud